viernes, 4 de mayo de 2012

MONS. LUIS EDUARDO HENRÍQUEZ JIMÉNEZ



Cartas de mi madre cofres de tristeza
Azucenas pálidas de melancolía!
En el papel b lanco floreado de letras
Toda su alma buena y amante palpita!
Y ver me parece aletear en ellas
Las dos mariposas de sus manos finas
Que los copos blancos del recuerdo hilan
Con que va tejiendo la tela de ausencia

No sé por qué siento en todas sus cartas
La luz suave y tibia de sus ojos tristes,
Y asomados en ellos me desgrana su alma
Madre, madre mía, acerca tu cara
Sobre mi hombro joven tu cabeza posa
-otrora castaña y ahora surcada
Por hilos de plata-,
Me dará al espíritu una nueva savia
El aroma azul de tus pensamientos.

Quisiera volverme otra vez pequeño,
Sentarme de nuevo sobre tus rodillas,
Repetir contigo la oración sencilla
Que antes de dormirme
Rezaba a la Virgen
Y que ahora tengo que decirla solo.

Repíteme, madre, la canción-susurro,
-abejita errante que busca la blanca colmena del su eño-
Que cantabas, cuando cerrar pretendías mis rebeldes ojos
Con la melodía monocorde y tenue de tu centinela:
Cántala de nuevo ahora que sufre,
A ver si duermen las avispas negras
De mis hondas penas...

Madre, madre mía, tus cartas son vida...
No son sólo letras;
Así como eres y como tea doro te me das en ellas...
Con tu amor inmenso que en tus ojos brilla,
Con el joyelito de tu suave risa,
Con tu lirio lila de melancolía,
Con el largo y negro collar de tus penas...

Cartas de mi madre, cofres de tristeza,
Azucenas pálidas de melancolía
Con vosotras siento a mi santa cerca,
Aspiro de su alma, vivo de su vida.


Monseñor Luis Eduardo Henríquez Jiménez nació en Valencia en la calle de El Angel, hoy Arismendi, el 30 de Julio de 1913. Ingresó al Seminario en el año de su fundación, en 1924, al oír el llamado del Obispo Granadillo. Fue después, por su piedad, inteligencia y aplicación, el discípulo favorito del Obispo Salvador Montes de Oca. Recibió las Sagradas Ordenes Sacerdotales en la Basílica de San Juan de Letrán, en el año 1937, tras una sólida formación intelectual y religiosa entres seminarios.

Monseñor Henríquez cultivó la poesía inspirado bajo el más profundo sentimiento religioso, la exaltación de ideales puros y formación intelectual, siendo su obra fundamental "Escala de Soledad". Su primer libro de poemas, escrito en Roma, fue "Cantares del Camino", publicado en el año 1942. La Asociación Venezolana de Escritores lo inscribió entre sus miembros. Fue redactor y crítico literario del diario "La Religión", como también de la Revista Nacional de Cultura. Se dedicó por muchos años a la docencia en la Universidad Católica "Andrés Bello", en el Seminario y en escuelas y colegios privados.

Desplegó su actividad pastoral y de servicio social dándose por entero a su vocación sacerdotal. Al terminar la II Guerra Mundial impulsó la fundación de la Colonia de El Trompillo, para ayudar a los inmigrantes que llegaron a esta tierra y propició la llegada de nuevos sacerdotes. En 1962 el Papa Juan XXIII lo consagró Obispo y en el año 1972 fue consagrado como el V Obispo de Valencia. En 1974 fue elevado a la dignidad de Arzobispo, siendo el primero de Valencia.
Muchos de sus discursos y homilías fueron publicados en el libro "Semillas de Eternidad".


viernes, 27 de abril de 2012

ISAAC ROSENBERG (POETA DE LA 1RA.GUERRA MUNDIAL)




Isaac Rosenberg (25 noviembre 1890 hasta 1 abril 1918) fue un poeta Inglés de la Primera Guerra Mundial que fue considerado como uno de los más grandes de todos los poetas de guerra ingleses. Sus "Poemas desde las trincheras" son reconocidos como algunos de los más destacados por escrito durante la Primera Guerra Mundial.

Isaac Rosenberg, nació a Barnet y Annie Rosenberg, que había huido Devinsk en Lituania para escapar de pogromos contra los judíos. En 1897, la familia se trasladó a la calle 47 del cable en un barrio pobre del East End de Londres,  con una fuerte comunidad judía. Asistió a la Escuela de St. Paul en la esquina de la Plaza Wellclose, hasta que su familia (de origen ruso) se trasladó a Stepney en 1900, para que pudiera experimentar la educación judía. Dejó la escuela a la edad de catorce años y se convirtió en aprendiz de un grabador. 
Él estaba interesado en la poesía y el arte visual, y logró encontrar los medios financieros para asistir a la Slade School. Durante su tiempo en la Slade School, en especial Rosenberg estudió junto a David Bomberg, Mark Gertler, Stanley Spencer, Nash Pablo, Edward Wadsworth y Dora Carrington. Fue llevado por Laurence Binyon y el pantano de Edward, y comenzó a escribir poesía en serio, pero sufrió de mala salud.
Temeroso de que la bronquitis crónica empeore, Rosenberg esperaba para tratar de curarse por emigrar a un clima más cálido de Sudáfrica, donde su hermana Mina vivió.  
Escribió el poema al recibir la noticia de la guerra en Ciudad del Cabo, Sudáfrica.Mientras que otros escribieron sobre la guerra como sacrificio patriótico, Rosenberg fue crítico de la guerra desde su comienzo. Sin embargo, la necesidad de empleo a fin de ayudar a su madre, Rosenberg volvió a Inglaterra en octubre de 1915 y se alistó en el ejército. Fue asignado al Regimiento 12 de Folk de Suffolk, un batallón 'gallo'  Después de rechazar una oferta para convertirse en un cabo de la lanza, soldado Rosenberg fue trasladado al Batallón 11, el propietario de Lancaster del Rey Real . Regimiento (KORL) fue enviado a la Somme en el frente occidental en Francia, donde, después de haber terminado de patrulla de la noche, fue asesinado en la madrugada del 01 de abril 1918; hay una disputa acerca de si su muerte se produjo a manos de un francotirador o en combate cuerpo a cuerpo. En cualquier caso, Fampoux es el nombre de la ciudad donde murió. Él fue enterrado en una fosa común, pero en 1926, sus restos fueron identificados y enterrados, y no en Inglaterra, pero en el camino de Bailleul Este cementerio, Parcela V, Saint-Laurent-Blangy, Pas de Calais, Francia.
En La Gran Guerra y la memoria moderna, el estudio histórico Paul Fussell de la literatura de la Primera Guerra Mundial, Fussell identifica vacaciones de Rosenberg del día en las trincheras como "el más grande poema de la guerra."

AMANECER EN LAS TRINCHERAS

Las tinieblas se derrumban a lo lejos.
Como siempre el Tiempo es el mismo viejo druida
Solo una cosa viva dando brincos en mi mano:
una extraña rata sardónica
al arrancar amapolas de los parapetos
para prenderlas detrás de mi oreja
Rata festiva, ellos te dispararan si se enteran
De tus simpatías cosmopolitas.
Ahora tocaste estas manos inglesas
Pronto sin lugar a dudas harás lo mismo a un alemán
Pues te es placentero atravesar el durmiente verde en medio
del cual parece burlarse tu imprudencia a medida que pasa.
Mirada firme, refinados miembros; arrogante atleta
Qué pequeña oportunidad para tu vida
Ligada a los caprichos del asesinato,
Engendrado en los intestinos de la tierra de
Los rasgados campos de Francia.
¿Qué es lo que ves en nuestros ojos,
En el chillido del hierro y la llama
Lanzada a través de los cielos?
¿Qué vibración - qué corazón horrorizado?
Amapolas cuyas raíces están en las venas del hombre
Goteando y aun gotearán;
Pero la mía esta ilesa en mi oreja-
Casi un poco blanca entre el polvo.

Versión de Raúl Racedo



JACQUES BREL



CUANDO NO HAY MÁS QUE AMOR

Cuando no hay más que amor
Para ofrecerse en reparto
En el día del gran viaje
Que es nuestro gran amor
Cuando no hay más que amor
Mi amor tú y yo
Para que estallen de alegría
cada hora y cada día
Cuando no hay más que amor
Para vivir nuestras promesas
Sin ninguna otra riqueza
Que la de creer en él siempre
Cuando no hay más que amor
Para amueblar con maravillas
Y cubrir de sol
la fealdad de los arrabales
Cuando no hay más que amor
como única razón
como única canción
y único auxilio

Cuando no hay más que amor
para vestir de madrugada
A pobres y malandrines
Con abrigos de terciopelo
Cuando no hay más que amor
Para ofrecer como plegaria
por los males de la tierra
cual simple trovador
Cuando no hay más que amor
Para ofrecer a aquellos
Cuyo único combate
Es buscar el día
Cuando no hay más que amor
Para trazar un camino
Y forzar el destino
En cada encrucijada
Cuando no hay más que amor
Para hablar a los cañones
Y nada más que una canción
Para convencer a un tambor

Entonces sin tener nada
Más que la fuerza de amar
Tendremos en nuestras manos
Amigos el mundo entero


YO NO SÉ

Yo no sé porqué la lluvia
Deja allá arriba sus oropeles
Que son las pesadas nubes grises
Para acostarse sobre nuestras laderas
Yo no sé porqué el viento
Se divierte en las mañanas claras
propalando risas de niños
débiles carillones del invierno
Yo no sé nada de esto
Pero sé que te amo todavía

Yo no sé porqué la carretera
Que me empuja hacia la ciudad
Tiene el olor insulso de los fracasos
de álamo en álamo
Yo no sé porqué el velo
De niebla helada que me escolta
Me hace pensar en catedrales
Donde se llora por los amores muertos
Yo no sé nada de esto
Pero sé que te amo todavía

Yo no sé porqué la ciudad
Me abre sus murallas de suburbios
Para dejarme deslizar frágil
Bajo la lluvia entre sus amores
Yo no sé porque esa gente
Para mejor celebrar mi derrota
Tiene la nariz pegada a las ventanas
Yo no sé nada de esto
Pero sé que te amo todavía

Yo no sé porque esas calles
Se abren ante mí una a una
Vírgenes y frías frías y desnudas
nada más que mis pasos y sin luna
Yo no sé porqué la noche
Tocándome como a una guitarra
Me ha forzado a venir aquí
Para llorar ante esta estación
Yo no sé nada de esto
Pero sé que te amo todavía

Yo no sé a qué hora parte
Ese triste tren para Amsterdam
Que una pareja debe tomar esta noche
Una pareja en la que tú eres la mujer
Y yo no sé para qué puerto
Parte de Amsterdam ese gran navío
Que rompe mi corazón y mi cuerpo
Nuestro amor y mi porvenir
Yo no sé nada de esto
Pero sé que te amo todavía
Pero sé que te amo todavía


LA TERNURA

Por un poco de ternura
Daría los diamantes
Que el diablo acaricia
En mis cofres de plata.
Por qué crees tu la bella
Que los marinos en el puerto
Vacían sus escarcelas
Para ofrecer tesoros
A falsas princesas.
Por un poco de ternura.

Por un poco de ternura
Yo cambiaría de rostro
Cambiaría de ebriedad
Cambiaría de idioma.
Por qué crees tu la bella
Que en la cumbre de sus cantos
Emperadores y trovadores
Abandonan con frecuencia
Poderes y riquezas.
Por un poco de ternura.

Por un poco de ternura
Te ofrecería el tiempo
Que queda de juventud
En el verano que termina.
Por qué crees tu la bella
Que asciende mi canción
Hacia el encaje claro
Que danza sobre tu frente
Inclinado hacia mi angustia.
Por un poco de ternura.

EL PRÓXIMO AMOR



Por mas que se haga, por mas que se diga
Que un hombre prevenido vale por dos
Por mas que se haga, por mas que se diga
Sienta bien estar enamorado
Yo se, yo se que este próximo amor
Será para mí la próxima derrota
Yo se ya al empezar la fiesta
La hoja muerta que será el amanecer
Yo se, yo sé sin saber tu nombre
Que seré tu próxima captura
Yo se ya que es por su murmullo
Que los estanques ponen los ríos en prisión.

Pero por mas que se haga, por mas que se diga
Que un hombre prevenido vale por dos
Por mas que se haga, por mas que se diga
Sienta bien estar enamorado
Yo se, yo se que este próximo amor
No vivirá hasta el próximo verano
Yo se ya que el tiempo de los besos
Para dos caminos no dura más que una encrucijada
Yo se, yo se que esta próxima felicidad
Será para mí la próxima de las guerras
Yo se ya esa horrible oración
Que hay que llorar cuando el otro es el vencedor.

Pero por mas que se haga, por mas que se diga
Que un hombre prevenido vale por dos
Por mas que se haga, por mas que se diga
Sienta bien estar enamorado
Yo se, yo se que este próximo amor
Será para nosotros vivir un nuevo reino
Del que creeremos ambos llevar cadenas
Del que creeremos que el otro tiene el terciopelo
Yo se, yo se que mi tierna debilidad
Hará de nosotros buques enemigos
Pero mi corazón sabe de buques enemigos
Partiendo juntos a pescar ternura.

Porque por mas que se haga, por mas que se diga
Que un hombre prevenido vale por dos
Por mas que se haga, por mas que se diga
Sienta bien estar enamorado.

Versión de Consuelo Lago Collado

VIVIR DE PIE

He aquí que uno se esconde
Cuando se levanta el viento
Por miedo a que nos empuje
Hacia combates demasiado rudos
He aquí que uno se esconde
En cada amor naciente
Que nos dice tras el anterior
Yo soy la certidumbre
He aquí que uno se esconde
Que nuestra sombra un instante
Para mejor huir de la inquietud
Sea la sombra de un niño
La sombra de las costumbres
Que plantaron en nosotros
Cuando teníamos veinte años

¿Será imposible vivir de pie?

He aquí que uno se arrodilla
Por estar medio caído
Bajo el increible peso
De nuestras cruces ilusorias
He aquí que uno se arrodilla
Y ya vuelto a caer
Por haber sido grande
El espacio de un espejo
He aquí que uno se arrodilla
Mientras nuestra esperanza
Se limita a rezar
Mientras es demasiado tarde
Que ya no se puede ganar
En todas esas citas
A las que hemos faltado

¿Será imposible vivir de pie? 

He aquí que uno se acuesta
Por el mínimo amorcillo
Por la mínima florecilla
A la que se dice "siempre"
He aquí que uno se acuesta
Para mejor perder la cabeza
Para mejor quemar el hastío
En reflejos de amor
He aquí que uno se acuesta
Por el deseo de que se detenga
De prolongar el día
Para mejor hacer la corte
A la muerte que se apresta
Para ser hasta el final
Nuestra propia derrota

¿Será imposible vivir de pie?


NO OLVIDAMOS NADA

No olvidamos nada de nada
No olvidamos nada en absoluto
No olvidamos nada de nada
Nos acostumbramos eso es todo

Ni esas partidas ni esos buques
Ni esos viajes que nos zozobran
De paisajes en paisajes
Y de rostro en rostro
Ni todos esos puertos, ni todos esos bares
Ni todos esos caza-cucharachas
Donde uno espera el amanecer gris
en el cine de su whisky.

Ni todo eso, ni nada en el mundo
No sabe hacernos olvidar
No puede hacernos olvidar
Que tan cierto como que la tierra es redonda
No olvidamos nada de nada
No olvidamos nada en absoluto
No olvidamos nada de nada
Nos acostumbramos eso es todo.

Ni esos jamás, ni esos siempre
Ni esos te quiero, ni esos amores
Que perseguimos a través del corazón
De gris en gris de llanto en llanto
Ni esos brazos blancos de una sola noche
Collar de mujer para nuestro aburrimiento
Que deshacemos en la madrugada
Por promesas de volver.

Ni todo eso, ni nada en el mundo
No sabe hacernos olvidar
No puede hacernos olvidar
Que tan cierto como que la tierra es redonda
No olvidamos nada de nada
No olvidamos nada en absoluto
No olvidamos nada de nada
Nos acostumbramos eso es todo.

Ni siquiera ese tiempo donde habría hecho
Mil canciones de mis pesares
Ni siquiera ese tiempo donde mis recuerdos
Tomarán mis arrugas por una sonrisa
Ni esa gran cama donde mis remordimientos
Tienen cita con la muerte
Ni esa gran cama que deseo
En ciertos días como una fiesta.

Ni todo eso, ni nada en el mundo
Sabe hacernos olvidar
Puede hacernos olvidar
Que tan cierto como que la tierra es redonda
No olvidamos nada de nada
No olvidamos nada en absoluto
No olvidamos nada de nada
Nos acostumbramos eso es todo.

Versión de Consuelo Lago Collado

ARTHUR SYMONS




OH AGUA, VOZ DE MI CORAZÓN...

Oh agua, voz de mi corazón, llorando en la arena,
Llorando toda la noche con un llanto triste,
Cuando me acuesto y escucho, y no puedo entender
La voz de mi corazón en mi pecho o la voz del mar,
Oh agua, llorando por descanso, ¿es eso, es eso?
Durante toda la noche el agua está llorándome.

Agua inquieta, nunca habrá descanso
Hasta que la última luna se oculte y la última marea baje,
Y el fuego del fin comience a quemar en occidente;
Y el corazón esté cansado y maravillado y comience a llorar como el mar,
Toda la vida llorando sin provecho,
Como el agua toda la noche está llorándome.

ANDREW MARVELL



LA DEFINICION DEL AMOR

Un nacimiento tuvo mi amor tan raro
Como extraño y elevado es su objeto;
Fue por la Desesperación engendrado
Y por la Imposibilidad, al tiempo.

Sólo la Magnánima Desesperación
Pudiera mostrarme algo de tan divina escala,
Allí donde la débil Esperanza nunca voló
Sino que en vano agitó sus alas doradas.

Y, sin embargo, veloz llegar yo podría
Donde mi alma extendida anhela;
Pero el Destino se interpone a porfía
Clavando ante mí cuñas férreas.

Si el Destino con ojo celoso adivina
Dos amores perfectos, les separa,
Pues con su unión fraguan su ruina
Y de su poder tiránico escapan.

Y, por tanto, sus designios de acero
Nos han situado lejos como los polos
(Aunque gire sobre nosotros el amor sincero)
Que no pueden abrazarse uno al otro.

A no ser que cayera el vertiginoso cielo,
Y por una nueva convulsión todo fuera quebrado,
Y, para unirnos, el mundo por completo
Se apretara en un solo plano.

Como las líneas, los amores oblicuos a veces
En cada ángulo se abrazan,
Pero los nuestros, tan paralelos siempre,
A través del infinito separados avanzan.

Por tanto, el amor que atado hemos,
Y al que el Destino cruel se enfrenta,
Es la conjunción del pensamiento,