Cartas de mi madre cofres de tristeza
Azucenas pálidas de melancolía!
En el papel b lanco floreado de letras
Toda su alma buena y amante palpita!
Y ver me parece aletear en ellas
Las dos mariposas de sus manos finas
Que los copos blancos del recuerdo hilan
Con que va tejiendo la tela de ausencia
No sé por qué siento en todas sus cartas
La luz suave y tibia de sus ojos tristes,
Y asomados en ellos me desgrana su alma
Madre, madre mía, acerca tu cara
Sobre mi hombro joven tu cabeza posa
-otrora castaña y ahora surcada
Por hilos de plata-,
Me dará al espíritu una nueva savia
El aroma azul de tus pensamientos.
Quisiera volverme otra vez pequeño,
Sentarme de nuevo sobre tus rodillas,
Repetir contigo la oración sencilla
Que antes de dormirme
Rezaba a la Virgen
Y que ahora tengo que decirla solo.
Repíteme, madre, la canción-susurro,
-abejita errante que busca la blanca colmena del su
eño-
Que cantabas, cuando cerrar pretendías mis rebeldes
ojos
Con la melodía monocorde y tenue de tu centinela:
Cántala de nuevo ahora que sufre,
A ver si duermen las avispas negras
De mis hondas penas...
Madre, madre mía, tus cartas son vida...
No son sólo letras;
Así como eres y como tea doro te me das en ellas...
Con tu amor inmenso que en tus ojos brilla,
Con el joyelito de tu suave risa,
Con tu lirio lila de melancolía,
Con el largo y negro collar de tus penas...
Cartas de mi madre, cofres de tristeza,
Azucenas pálidas de melancolía
Con vosotras siento a mi santa cerca,
Aspiro de su alma, vivo de su vida.
Monseñor Luis Eduardo Henríquez Jiménez nació en Valencia en la
calle de El Angel, hoy Arismendi, el 30 de Julio de 1913. Ingresó al Seminario
en el año de su fundación, en 1924, al oír el llamado del Obispo Granadillo. Fue
después, por su piedad, inteligencia y aplicación, el discípulo favorito del
Obispo Salvador Montes de Oca. Recibió las Sagradas Ordenes Sacerdotales en la
Basílica de San Juan de Letrán, en el año 1937, tras una sólida formación
intelectual y religiosa entres seminarios.
Monseñor Henríquez cultivó la poesía inspirado
bajo el más profundo sentimiento religioso, la exaltación de ideales puros y
formación intelectual, siendo su obra fundamental "Escala de
Soledad". Su primer libro de poemas, escrito en Roma, fue "Cantares
del Camino", publicado en el año 1942. La Asociación Venezolana de
Escritores lo inscribió entre sus miembros. Fue redactor y crítico literario
del diario "La Religión", como también de la Revista Nacional de
Cultura. Se dedicó por muchos años a la docencia en la Universidad Católica
"Andrés Bello", en el Seminario y en escuelas y colegios privados.
Desplegó su actividad pastoral y de servicio
social dándose por entero a su vocación sacerdotal. Al terminar la II Guerra
Mundial impulsó la fundación de la Colonia de El Trompillo, para ayudar a los
inmigrantes que llegaron a esta tierra y propició la llegada de nuevos
sacerdotes. En 1962 el Papa Juan XXIII lo consagró Obispo y en el año 1972 fue
consagrado como el V Obispo de Valencia. En 1974 fue elevado a la dignidad de
Arzobispo, siendo el primero de Valencia.
Muchos de sus discursos y homilías fueron
publicados en el libro "Semillas de Eternidad".



