JOHANNES BOBROWSKI

                     Tilsit-Prusia Oriental, 1917 - Berlín Oriental-Alemania, 1965

LLANURA


Lago.

El lago.

Hundidas

las orillas. Bajo la nube

la grulla. Blancos brillan

los milenios de los pueblos

de pastores. Con el viento


subí monte arriba.

Aquí viviré. Un cazador

era yo pero me venció

la hierba.


Enséñame a hablar, hierba,

enséñame a estar muerto y a escuchar,

largamente, y a hablar, piedra,

enséñame a permanecer, agua,

y por mí, viento, no preguntes.


DE LAS CORRIENTES


Ce n’était pas assez que de tant de mers,

ce n’était pas assez que tant des terres

eussent dispersé la course de nos ans.

 Saint John Perse


De las corrientes

del mar venido, ido

a través de dientes y garras, oleaje,

costas, esos bosques de tembloroso aire-,

en pie está con arrugada piel

la alta llanura, marronosa

con fisuras, precipicios –aquí

una nube es el tiempo,

grande, que asciende

al cielo y bebe aires puros,

respira

las lluvias de la luz.


Isla siempre, lo sabes,

más allá de las aguas, más allá

de la lejanía, allí naciste,

titubeante, allí naciste

en una época que era un ave

con plumas de innumerables

colores entre

ocre y rosa,

era un ave, lo sabes.


Pero tú llegaste ante la llanura,

fuiste montaña arriba,

tras los portadores, te pusiste

ante el sueño, ante la llanura

que despertó bajo blancos

párpados al canto de un verde

animal morador

de bosques en vuelo, que no conoce

sus alas.


Vive

allí, tus ojos atisban

el mar, una corriente,

blanca, aún cuando oscurece,

blanca, sin vehemencia, reposando

muy cerca del corazón,

hablando, tinieblas, de

voces las velas, sostenidas

por hombres vestidos de plumas,

de mechones rojos, al atardecer,

bajo el viento.


RUTAS DE PÁJAROS 
1957


I


Dormí en la lluvia,

en los juncos llenos de lluvia desperté.

Antes de que caigan las hojas veo la luna cercana,

oigo el grito de las aves migratorias,

que hace temblar el aire, el blanco

grito, que destroza el aire.


Rápida y atenta

como los lobos husmeando,

hermana, ¡escucha! Wäinemöinen1

canta a través del viento,

lanza el ala de nieve

sobre tu hombro, avanzamos

aleteando en el viento de los cantos-


II


pero solo bajo grandes

cielos, desiertas

calles de emplumados

ejércitos, que han pasado-

durmiendo sobre los vientos

se desplazaron, un nuevo

sol llameó, el incendio

saltó, ardieron

en el árbol ceniciento.


Allí echaron a volar

también nuestras canciones.

Hermana, tus manos

se destiñen, me sigues durmiendo en la oscuridad

-¿cuándo podré cantar

el miedo de los pájaros?


1Héroe de la epopeya nacional finesa Kalevala.

País de sombras ríos. Johannes Bobrowski. Traducción de Clara y Alfonsina Janés. (Ediciones Linteo, Orense 2008)


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