WOLFGANG BORCHERT


"Nada tiene que hacer el arte con la verdad" 
Wolfgang Borchert
Hamburgo-Alemania, 1921 - Basilea, 1947

INTÉNTALO

Sitúate en mitad de la lluvia,
cree en la bendición de sus gotas,
enrédate en su ebriedad
¡e intenta ser bondadoso!

Sitúate en mitad del viento
cree en él y hazte niño,
deja que penetre en ti la tormenta
¡e intenta ser bondadoso!

Sitúate en mitad del fuego,
ama a ese gigante
en el vino rojo del corazón,
¡e intenta ser bondadoso!

ARANKA

En mis rodillas siento el roce de las tuyas,
y tu nariz fruncida
debe llorar en cierto lugar de mis cabellos.
Eres como un jarrón azul,
y florecen tus manos igual que margaritas,
temblorosas al darse.
Ambos sonreímos al pie de la tormenta
de amor, dolor y vicio.

Traducción de Jorge de Arco

SUEÑO DE FAROLES

Cuando muera
quisiera ser por lo menos
un farol que esté ante tu puerta
para cubrir de luz
la pálida noche.
O en el puerto,
donde los grandes barcos duermen
y las jovencitas se ríen,
haría de guardia
en un estrecho y sucio canal,
y al caminante solitario guiñaría un ojo.
En una calle angosta
quisiera estar colgado
frente a una taberna 
como farol de hojalata rojo 
y oscilar entre los pensamientos
al viento nocturno
con sus cantos.
O ser uno al que un niño
de ojos desorbitados enciende
al descubrir asustado
que se encuentra solo y el viento
grita a través de las ventilas
mientras afuera los sueños deambulan.
Sí, quisiera ser por lo menos
cuando muera
un farol
que solitario por la noche,
cuando todo en el mundo esté durmiendo,
converse con la luna,
por supuesto de tú.

CARTA DE RUSIA

Uno se vuelve bestial
por el aire ferruginoso.
Mas este arrugado corazón 
todavía siente a veces algo lírico.
Un casco de acero al resplandor del sol matinal.
Un pinzón canta y el casco se oxida.
¿Cuánto costará en el terruño un cuarto
con cama y agua caliente?
¡Si no estuviese tan cansado!
Las piernas se han puesto pesadas.
¿Tienes todavía un pedazo de pan?
Mañana tomaremos el bosque.
Aquí la vida resulta tan muerta.
Hasta las estrellas son extrañas y frías.
Y las casas parecen 
construidas al azar.
Sólo a veces ves a un niño 
de piel maravillosa.

NOCHE DE INVIERNO

La niebla se tiende fresca y gris
sobre las cosas. 
Sólo los faroles y las blancas tocas de las hermanas
resplandecen. Palabras aisladas caen
cual gotas de lluvia:
ayer... mi mujer...
curiosamente resuenan
como poemas
y con ellas juntas 
uno se imagina toda una historia.
Un paso solitario se va disipando en el norte,
las calles están tranquilas,
ya el ruido se ha fatigado
porque la ciudad desea dormir.

AFUERA

La ventana nos hace decir "afuera"
pues nosotros mismos estamos dentro.
Con pavor se habrá de preguntar hacia afuera,
porque allá se encuentra el viento.
Los faroles se han alzado
un centenar de negras noches
y tarde, poco después de las diez,
cuando unos quieren dormir,
la calle se torna de una clara palidez 
y en silencio se distingue de entre un torrente
de suspiros de roca y cristal.
Ahora nuestra sangre es
la que fluye con estrépito,
el viento detiene su paso al bailar,
a veces permanece quieto
como si estuviese escuchando.
Y por mucho tiempo los faroles 
nos acompañan a través de los sueños.

DE NOCHE

Mi alma es como un farol de la calle.
Cuando anochece y las estrellas
aparecen, comienza a ser.
Con su luz trepidante
va palpando a través de la penumbra,
enamorada como los gatos
sobre los tejados nocturnos, 
con un verde resplandor en los ojos. 
Los hombres y los gorriones duermen ya.
Sólo los barcos se bambolean en el puerto.
Cuando la luna se posa en la orilla
del tejado de una iglesia,
en mis ojos 
ya se ha encendido crepitando un fósforo,
y entonces río.
La lluvia fluye,
sólo mi sombra y el viento
me acompañan.
Y mis manos siguen conservando el aroma
de alguna hermosa criatura.

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