MASCHA KALÉKO


Chrzanów, Galitzia, Imperio Austrohúngaro  (Alemania), hoy Polonia;1907- Zürich- Suiza, 1975

POR ASÍ DECIRLO, ALEGRE SIN MOTIVO

Me alegro de que pasen nubes por el cielo
De que llueva, granice, nieve y haga frío.
Me alegro de la primavera y del deshielo, 
De cuando saúcos y agavanzos florecen en estío.
-Del canto de los mirlos, del zumbar de las abejas, 
del picar de los mosquitos, del vuelo de las cornejas.
De globos rojos que ascienden al azul, a veces,
de gorriones gritones, del silencio de los peces. 

Me alegra que la luna esté en el cielo
y que un sol nuevo cada día alumbre el suelo.
Que el otoño siga al verano, el florecer a lo caído,
me alegran simplemente. Tras ello hay un sentido
aun cuando el sabiondillo no vea su grandeza.
¡No se puede entender todo con la cabeza!
Me alegro. Este es el sentido de la vida.
Y me alegro de ser, de haber sido traída.

En mí todo está en orden y sereno;
El madero llamea. El fuego está atizado. 
En un día así sube una la escalera
Que lleva de la tierra al cielo.
Ahí puede el ser humano, como le está prescrito,
-Porque a sí mismo se ama- amar al otro.
Me alegro de que nunca me acostumbro
Ni a lo hermoso ni al milagro.
Que todo permanezca tan asombroso, ¡y nuevo!
Me alegro de que, de que... de que me alegro. 

MELANCOLÍA DE OTOÑO

A mí no se me mustian los jardines.
No los tengo.
Ni tampoco una casa donde los vientos giman.
El nubarrón más negro no me daña,
pues rara vez miro ya al cielo.

Ya no pretendo estrellas áureas.
Me conformo con una lamparita.
No me engaña la dicha, ni desengaña una espera.
No me duele el otoño,
a mí no se me mustian los jardines.

VIEJA RECETA

Tómate la existencia como tiempo de prueba,
sin quejas, sin preguntas.
Sube calladamente la sombría escalera,
porque, después de todo, resulta más liviano
cargar la propia cruz
que irla arrastrando.


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