GUSTAVO GARCÍA SARAVÍ


La Plata, 1920-Buenos Aires-Argentina, 1994

BELGRANO
 


Entre lunas de barro y luz salada,
entre voces de luto y amargura,
descubriste de pronto la hermosura
de una antigua paloma inmaculada;

de una rosa de vientos, desplegada
como una anunciación de la aventura,
como un arcángel, como la ternura,
como una gloria azul inconquistada:

descubriste de pronto los colores,
fe de la fe y amor de los amores.
Un infinito corazón piadoso,

general de la pena y el desvelo,
adelantado fundador del cielo,
eternamente limpio y silencioso.

LA GITANA

Mi mundo es éste: la ciudad, gitana,
el enrejado que nació conmigo,
la libertad que pierdo y el castigo
de una melancolía que me gana.

Y sin embargo ahora, esta mañana,
me recorre tu sangre alegre y digo:
soy de tu raza, llévame contigo
para ser bosque, rueda, caravana.

Iníciame en la vieja hechicería,
en las danzas del fuego y en el arte
de hurtar y echar las cartas agoreras.

Dame el secreto del amor. Se mía.
Llévame en tu carreta a cualquier parte,
libre y sin condiciones, donde quieras.

Fuente: Primera antología poética platense, Roberto Saraví Cisneros, 
Ediciones Antonio Zamora, Buenos Aires, 1956.

FEDERICO GARCÍA LORCA

Qué clavel el clavel que verifico,
alto y caliente en tu cantar sonoro,
qué plenitud y que coraje el toro
que en ti cantando entiendo y multiplico.

Qué lago añil la luna donde ubico
la moza alegre y el poema de oro,
qué caballo de espuma el potro moro
que te lleva montado, Federico.

Federico García, limonero
de España, luz, verónica, platero
de espuelas y planetas, muerto ahora

–hierba la mano, tierra la garganta–
junto a un gitano altivo que te llora
y una guitarra triste que te canta.

Fuente: Primera antología poética platense, Roberto Saraví Cisneros,
 Ediciones Antonio Zamora, Buenos Aires, 1956.

TORO

Este oscuro rectángulo de instinto,
esta carne brutal y alucinada,
esta máquina viva, levantada
en medio de la pampa como un plinto,

es el viento y la historia y el jacinto,
y los héroes y el sueño y la patriada,
y la espiga y el oro y la mirada,
todo lo igual, en fin, y lo distinto.

Este bramido sólido y concreto,
esta sangre de cobre, este esqueleto
fecundante y sexual, esta embestida,

es nuestro propio ser y contextura:
la llanura montándose en la vida
y la vida montada en la llanura.

Fuente: Antología poética bonaerense, Fondo Editorial Bonaerense, La Plata, 1977.
http://lospoetasnovanalcielo.blogspot.com/2013/05/gustavo-garcia-saravi.html

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