DELFINA TISCORNIA


Buenos Aires, Argentina, 1966-1996

HORAS

Prefiero verte estallar en la cocina
que hacer las paces con el odio;
todo es a veces tan exacto como un mapa
desbordado de colillas.
Este tiempo es un agujero verde
donde me estoy fugando
desnuda y cargada de valijas.
Pero despierto a golpes de agua
en esta habitación vacía
y me sacudo el lastre del verano
y lloro alternando las esquinas;
todo huele a farmacia o cementerio,
no distingo,
imagino la muerte cabalgando por tu pelo
con la heladera abierta y la TV rugiendo.
Alguien llama a la puerta, me armo y me desarmo
como un rompecabezas antiguo
y atiendo en camisón: sos vos girando
entrás girando
hablás girando, yo me pongo detrás de las palabras y
las leo,
una luz blanca y seca me apuñala
busco tus ojos y ya ruedan por el piso,
suben al empapelado y ahí se quedan,
feos como moscas.
En este paisaje desolado
me aferro a tu corbata incólume,
mientras tu cuerpo empieza a deshacerse.

(1994)

MÁS ACA, POR FAVOR

Me quedé sin nube
fuera de todo, hasta de la lluvia.
Desde aquí alcanzo a ver tu silueta
pateando latas y puteando al perro.
Qué rara paz;
este estar abierto y sin deseos
como una ameba boba
fundido en el todo o en la nada,
da lo mismo.
Ah, qué prisa llevan allá abajo,
si supieran
no serían capaces de reírse de sí mismos
por creerse más necesarios que una hormiga.
Bueno, mantengo el vicio del lenguaje
todavía.
Así que de esto se trataba
tanto misterio
y luego del zarpazo final
la calma chicha
(y unos cuantos descontentos,
como en todos lados)
Pero hay algo, un detalle
que debo confesarte
y me avergüenza
lo que realmente añoro
es aquella increíble idea de un dios
patentador y responsable de este insípido quilombo
que aliviaba mis noches
cuando vivía allá abajo.

(1995)

EL ENGAÑO

II

Me trago mis palabras
mi propia basura irreductible
soy el sueño egoísta de otro aburrido espíritu
que inventó mis miedos y mis odios
para que lo entretenga de su hastío de siglos.
Palabra, semántica, sintaxis
soy esclavo de tus combinaciones
y moriré desnudo sin haber dicho nada,
nada de lo que es mío solamente.

(1995)
de “Mientras la noche avanza”, 1997, Emecé.

EQUIVOCACIÓN DEL PAISAJE

Hoy es trece, creo
y abajo todo espera:
la sierra es un cartón deshabitado.
Un pájaro termina de deshacer la tarde,
sombra contra sombra en un frío espejo de agua,
asombrado tal vez de su propio silencio.

Todo el paisaje se quiebra
como resaca de aguardiente,
líneas duras
se abren paso entre franjas de cielo y polvo,
líneas cavadas por una mano infinitamente terca
que tal vez quiso aliviar el espacio
de la costumbre del vacío,
o se dejó llevar, blandamente,
en un sueño de vino oscuro y secreto
y trazó su contorno,
su dolorosa imagen.

Aquí y allá la tierra está partida
mitad respiración, mitad ceniza.
Un viento desparejo anuda la montaña a su altura,
como un monstruoso corazón de piedra.
Esta quietud meticulosa
se me enreda en los dedos: el aire es otro cuerpo
dejándose caer sobre mis hombros.

Y soy un animal
que espera la música del agua
doblado en la cruz de su piel y sus huesos,
arrojado al final de la tarde
como una equivocación del paisaje.

La Cumbrecita, 1989

El pie palpa la alfombra como un gato rosado 
y el reloj mira las copas vacías, 
el dedo de vino en la botella.

Los rostros pesan en las caras; 
las bocas son peces ahogándose en el aire. 
El brillo de una alhaja, 
el galope suntuoso de los dados antiguos 
enhebran un ritmo de señales.

Madera de otro tiempo, espadas y cortinas:
atraviesa la noche 
el pálido fantasma de la luna. 
La casa cobija a los insomnes, 
vieja y segura como una madre judía.

Las horas no pasan,
se amontonan como pesadas bolsas
a un costado del tablero negro y blanco.

Nada hace falta y nada ocurre,
las preguntas dobladas como servilletas
en un oscuro cajón de la vajilla.
Podría pasar la muerte sin ser vista,
sin quebrar
el juego.

Éste es el paraíso,
un acuerdo sin miedo y sin deseo,
una partida de dados infinita
al costado del tiempo.

1995 (De Mientras la noche avanza)

OTRO DÍA EN EL PURGATORIO

Otro día en el purgatorio.
Las almas hoy amanecieron llorando sus culpas,
creo que voy a vomitar de aburrimiento.
¿ Dónde está Dios a todo esto?

Pasa un avión del año 2000,
pasa una nube cargada de lluvia,
pasa todo lo esperable en sucesión continua,
tan perfecto como una armonía celestial.

Creo que llaman al refrigerio
por fin, 
quedé con San Pedro después del almuerzo,
en la cancha de bochas. 
Esta vez voy a ganarle.

Pero dónde estás vos en medio de todo esto, 
pensar que vine a estas alturas
para encontrarte.

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Delfina Tiscornia, hija y bisnieta de escritores (Lucía Gálvez, Delfina Bunge y Manuel Gálvez). Tuve el honor de que participara en mi taller. Colaboró en diarios y revistas de Buenos Aires y del interior del país. En 1993 publicó su primer libro de poemas, Equivocación del paisaje. Mientras la noche avanza, 1997, es de publicación póstuma. El 1 de Junio de 1996 se quitó la vida

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