BEATRIZ SCHULZE ARANA


Potosí, Bolivia, 1929 – La Paz, 2000



ARMONIA GRIS

Llueve...
Viste traje de niebla
la adusta serranía.
Llueve...
Viste traje de sombras
mi alma dolorida.

Llueve...
Cae el esplín de Dios
sobre la serranía.
Llueve...
¡Cae el esplín del mundo
entre mis manos frías!

AL CALOR DE TU AMOR

Un brote musical de primavera
es hoy la enredadera de mis sueños.
El cálido verano de tu mirada honda
la madura y la colora,
y el otoño sutil de tu melancolía
la riega blandamente
de pálidas luces estelares.

¡Ay!
¡Que el invierno de tu olvido no lo hiele
con su canción de escarcha!

SUS OJOS

Mares lejanos cuajados
en dulces aguamarinas.

SUS MANOS

Mariposas insomnes.
Mariposas sedientas
de las flores recónditas
de mis cálidos huertos.

Alas amplias y suaves
bajo les cuales luce
confiada el alma mía
la desnudez intacta
de sus líricos sueños.

SU VOZ

Armónica fontana
furtivamente hollada
por el loto rosado
de mis sueños fugaces.

Remedo de campanas,
en el gris campanario
de mis horas silentes.

SU NOMBRE

Llovizna intermitente
sobre el jardín anímico
de mi vida.

REDENCIÓN

Ve cómo brilla
la moneda de tu nombre…
Ya no hay vestigios
de aquel matiz sombrío
¡tómala!

Ardor y fe puseal bruñirla
para que tornara a ser
lo que fue un día:
palapitante verdad,
sinceridad desnuda.

Ya no has vestigios
de aquel matiz sombrío
ya no tizna las manos…
La redimió mi amor
hecho canción herida.

¡Tómala!

EN MEDIO TONO

La irremediable señal de la “distancia”
gravita en nuestra frente,
aquel signo fatal de los caminos
que trae y lleva a nuestro espíritu,
negándole el puerto del descanso.
¡No!
No nos es dada la gracia de! descanso
ni de la música abierta.
Sólo e! eco,
la flor desdibujada,
la nube huidiza,
tienen cabida en el altar de nuestra alma.
Apenas el rosal nos pertenece
en el umbral de sus marchitas rosas
y la vida
en el adiós de las calladas naves.

Sería inútil intentar
que la aurora flamee sus sonrisas
de madreselva en flor
sobre el puente campanero
de nuestras manos unidas.

La irremediable señal de la “distancia"
que gravita en nuestra frente
pone a distancia tus pasos
de los míos.

MI ESCUELITA

¡Alegría del canario,
del ruiseñor,
del jilguero,
en mi querida escuelita!
Los niños, blancos mandiles.
Los niños, blancas palomas,
y el profesor,
un severo
y bondadoso pingüino...

¡Cuánto libro sabio en clases;
en recreo
cuánta luz y colorido!
Y qué lejos y que lejos
el gavilán de las penas..

¡Alegría del canario,
del ruiseñor,
del jilguero,
en mi querida escuelita!

CANCION DE NOCHEBUENA

Me ha dado la alondra
pajas de su nido,
yo le haré con ellas
su cunita al Niño.

Me han dado las nubes
copos de algodón,
albos como un sueño,
tibios como el sol.

Con don tan precioso
a mi Niño Dios
le haré una almohadita
y un muelle edredón.

Me ha dado la luna
un jirón del traje
que lució la noche
de su primer baile;

de seda tan fina
yo le coseré
bellos pañalitos
al Dios de Belén.

Me han dado los mares
encajes de espuma,
con ellos al Niño
yo le haré una túnica.

Agujita mía:
corre, salta, vuela
sobre el escenario
del encaje y seda.

Agujita mía:
¡corre! ¡salta! ¡vuela!
que Jesús ya viene,
que Jesús ya llega
y yo no consigo
terminar mi ofrenda.

Agujita mía:
¡corre! ¡salta! ¡vuela!


Beatriz Schulze Arana. Participó de la fundación de la II generación del grupo ‘Gesta Bárbara’ (1944) en La Paz. Miembro de la Academia Boliviana de la Lengua (1995). Vivió sus últimos años en la ‘Casa del Poeta’ dotada por el municipio paceño

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