HENRIQUETA LISBOA

"Es el misterio de la vida - en cada declaración o la abstinencia." 
Henriqueta Lisboa
Lambari-Minas Gerais, Brasil, 1904-1985

AMARGURA

Seré la última en llegar,
muertas ya las horas postreras,
cuando, muda, empiece a brillar
la risa de las calaveras.

He de llegar a paso lento,
exhausta de la extraña jornada,
con mi invicto presentimiento
de que todo equivale a nada.

Un día, un día, llegan todos,
ojos profundos y expectantes.
Y bajo la lluvia de apodos
hay más infelices que antes.

Todas las luces se apagaron,
las negras aves van volando.
Pena me dan los que llegaron
y a estas horas están llorando ...

Yo llegaré también un día ...
así, tan desesperanzada,
que más acertado seria
quedarme a mitad de jornada.

(De Velário, 1930-1935)

EXPECTATIVA

En este instante en que espero
una palabra decisiva,
instante en que de pies y manos
encadenada estay,
en que la pleamar de mi ser
se comprime en mi oído a la escucha,
en que mi corazón en carne viva e viva
se expone a los ojos de los buitres
en un desierto de arena,
— el silencio es un puñal
que está pendiendo de un hilo
por cima de mi hombro izquierdo.

¡Y hay una eternidad
que ningún viento sopla en este desierto!

(De Prisioneira da Noite, 1935-1939)

LLUVIA

Lluvia torrencial
cargada de frutos.
Lluvia exhausta
de largos brazos
pendientes.

Lluvia en los campos de la fatalidad
entregando banderas.

Música opulenta de ríos
que se despeñan.

Durante noches y noches.

Las criaturas están a la espera
protegidas por las paredes
y la palabra - sol
unge todos los labios.

Sólo yo en mi inmensidad sin techo,
sólo yo te soporto el peso,
sólo yo te sorbo ese gusto
de muerte.

Lluvia, plenitud amarga
de derrota.

Siento que eres retorno,
cuerpo cansado de espíritu,
cuerpo vencido,
cuerpo
que se entrega
pesadamente
a la tierra.

(De A Face Lívida, 1941-1945)

RESTAURADORA

La muerte es limpia.
Cruel mas limpia.

Con sus delantales de lino
— fámula — friega las vidrieras. 
Tiene puños ágiles y esponjas.
Abre las ventanas, se precipita el aire
inaugural dentro de las salas.
Había huellas digitales en los muebles,
motas de polvo en los intersticios de las cerraduras.

Pero todo volvió a ser como antes de la carne
y su desorden.

(De Flor da Morte, 1945-1949)

SOLEDAD

De hombre en la soledad
— ¡qué perenne soliloquio! —
Habla profundo a si mismo.

Habla a Dios con frases claras;
fluyen de las mismas aguas
por la eternidad en curso.

Con voz temblorosa habla
Para que yerbas y musgos
la palabra testifiquen.

Habla con vientos diversos
para que el mensaje lleven
del horizonte al oído.

Testigos hace a las rocas
porque las estrellas oigan
desde la piedra de asiento:

«De piedra de soledad
he de levantar un templo».

(De Montanha Viva – Caraça -, 1959)
*As traduções foram extraídas da REVISTA DE CULTURA BRASILEÑA, Tomo IX,
http://fernando-sabido-sanchez.blogspot.com/search/label/BRASIL?updated-max=2012-10-22T19%3A04%3A00%2B02%3A00&max-results=20&start=54&by-date=false

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