ADÉLIA PRADO


Divinópolis-Minas Gerais, Brasil, 1935

AMOR VIOLETA
 


El amor me hiere ahí bajo el brazo,
en el hueco que separa las costillas.
Llega a mi corazón por esta vía inclinada.
Yo pongo al amor en el mortero con ceniza
y grano morado y golpeo. Lo macero,
lo hago cataplasma
y lo pongo sobre la herida.

(Traducción: Diana Bellesi)

CENIZAS


En el día de mi boda me quedé muy afligida.
Tomamos cerveza tibia con empanadas de masa hojaldre.
Tuve hijos con dolores.
Ayer, imprecisamente, a las nueve y media de la noche,
yo sacaba de la bolsa un kilo de arroz.
Ya no lucho más de aquel modo histérico,
entendí que todo es polvo que sobre todo se posa y recubre
y, a su modo, pacifica.
Las naranjas freudianamente me remiten a una rodaja de sueño.
Mi apetito se agudiza, hago estallar las costuras de buena
impaciencia.
¿quiénes somos entre el laxante y el somnífero?
Habrá siempre una marca de polvo sobre las camas,
un vaso mal lavado. ¿Pero qué importa?
¿qué importan las cenizas
si convertidos en su materia ingrata,
hay también ojos que sobre mí se estremecieron de amor?
Este valle es de lágrimas.
Si dijera otra cosa mentiría.
Hoy parece mayo, un día espléndido,
los que vamos a morir iremos a los mercados,
¿qué hay en este exilio que nos mueve?
Digan no a las legumbres llevadas en los brazos
y a esta elegía.
Lo que escribí, lo escribí
porque estaba alegre.

(Traducción de Fernando Noy
y Claudia Schvartz)

LA ROSA MÍSTICA


La primera vez
que tuve conciencia de una forma,
le dije a mi madre:
doña Armanda tiene en su cocina una cesta
donde pone los tomates y cebollas;
empezando a inquietarme por el miedo
de que era bonito deshacerse,
hasta que un día escribí:
'en este cuarto murió mi padre,
aquí dio cuerda al reloj
y apoyó los codos
en lo que él creía era una ventana
y eran los umbrales de la muerte'.
Entendí que las palabras
de aquel modo agrupadas
otorgaban las cosas sobre las que versaban,
mí propio padre volvía, indestructible.
Como si alguien pintara
la cesta de doña Armanda
y me dijera enseguida:
ahora podés comer las frutas.
Había un orden en el mundo,
¿de dónde venía?
¿y por qué llenaba de pena el alma
siendo ella cabal alegría
y distinta de la luz del día,
se bañaba en otra luz?
Era forzoso garantizar el mundo,
de la corrosión del tiempo, burlar al tiempo mismo.
Entonces proseguí: 'En este cuarto murió mi padre...
Podés cerrarte, oh noche,
tu negrura no vela este recuerdo'.
Fue el primer poema que escribí.

(Traducción de Diana Bellesi)

TREGUA


Hoy estoy vieja como quiero estar.
Sin ninguna estridencia.
Cambié todos los deseos por recuerdos
y una tacita de té.

(Traducción de Diana Bellesi)

SEDUCCIÓN


La poesía me atrapa con su rueda dentada,
me fuerza a escuchar inmóvil
su discurso esdrújulo.
Me abraza detrás del muro, levanta
la falda para que yo vea, amorosa y loca.
Sucede algo malo, le digo,
también soy hijo de Dios,
me deja desesperar.
Ella responde pasando
la lengua caliente por mi cuello,
habla palo para calmarme,
habla piedra, geometría,
se descuida y queda suave,
aprovecho para zafar.
Yo corro ella corre más,
yo grito ella grita más,
siete demonios más fuerte.
Me agarra la punta del pie
y llega hasta mi cabeza,
haciendo surcos profundos.
Es de hierro la rueda dentada de ella.

(Traducción de Diana Bellesi)

CASAMIENTO


Hay mujeres que dicen:
mi marido, si quiere pescar que pesque
pero que limpie los peces.
Yo no. A cualquier hora de la noche me levanto,
ayudo a escamar, abrir, cortar y salar.
Es tan bueno. Sólo los dos en la cocina,
de vez en cuando los codos se chocan
él dice cosas como "éste fue difìcil"
"plateó el aire dando coletazos"
y hace el gesto con la mano.

El silencio de cuando nos vimos por primera vez
atraviesa la cocina como un río profundo.
Por fin, los peces en la fuente,
vamos a dormir.
Cosas plateadas se desabrochan:
somos novio y novia.

(Traducción de Mario Nosotti)

ENDECHA


Aunque el viejo rosal insista en este agosto
y confirmen el reinicio estas mujeres grávidas,
yo sufro de un cansancio, intermitente
como ciertas fiebres

Me da por lavarme el pelo y salir a secarlo al sol,
desprevenida. Hasta canto a veces.

Pero se posa en la canción un ave negra y yo desafino ronca
desacompasada, una pierna más corta,

la ausencia ocupa todos mis cuartos,
la memoria endurecida en el cristal
de una piedra en la uretra.

(Traducción de Diana Bellessi.)

DIA


Las gallinas asustadas abren el pico
y se paran de aquel modo inmóvil
-iba a decir inmoral-
los buches y las crestas enrojecidas,
sólo las arterias palpitando en el pescuezo.
Una mujer espantada con el sexo:
pero gustándole mucho.

CORRIDITO

El amor quiere abrazar y no puede.
La multitud alrededor,
con sus ojos que espían,
pone trozos de vidrio en el muro
para que el amor desista.
El amor usa el correo,
el correo bromea,
la carta no llega,
el amor termina sin saber si es o no es.
El amor sube a caballo,
desembarca del tren,
llega a la puerta cansado
de tanto caminar a pie.
Dice la palabra azucena,
pide agua, bebe café,
duerme en su presencia,
chupa caramelo de menta.
Todo maña, truco, ingenio:
Si te descuidas el amor te toma,
te come, te moja todo.
Pero agua el amor no es.

CON LICENCIA POÉTICA

Cuando nací un ángel esbelto,
de esos que tocan la trompeta, anunció:
vas a cargar bandera.
Cargo demasiado pesado para mujer,
esta especie aún avergonzada.
Acepto los subterfugios que me tocan,
sin necesitar mentir.
No soy tan fea que no me pueda casar,
encuentro Río de Janeiro una belleza y
ora sí, ora no, creo en el parto sin dolor.
Pero lo que siento escribo. Acato el destino.
Inauguro linajes, fundo reinos
— dolor no es amargura.
Mi tristeza no tiene pedigrí,
ya mis ganas de alegría,
su raíz va a mi abuelo mil.
Va a ser cojo en la vida es maldición para hombre.
Mujer es desdoblable. Yo soy.

De Bagagem (1976)

VIDRIERA


Una iglesia orientada hacia el norte.
A su izquierda un barranco, la vía del tren.
El sol, a más de medio camino hacia el oeste.
Hay unos niños en la sombra.
Yo estoy allí con el pie apoyado sobre el dedo pulgar,
la mano que pasé por el cabello,
a un cuarto de su camino hasta el muslo,
donde va a golpear y volver, avergonzado paso de ballet.
Todo latiendo en contra mía,
bueno como un engullimiento no provocado del sexo.
La pura existencia.

De O coração disparado (1978)

MUJER QUERIENDO SER BUENA


Me entoldan horas de ceniza
rajadas de imprecación.
Oh Dios, no me humilles más
con este escozor en el pubis.
Respóndeme sobre los muertos,
si maman,
en esta luna visible en pleno día,
de su leche de sueño.

De Terra de Santa Cruz (1981)

FIBRIOLACIONES


Tanto da
funeral o festín
todo es deseo
que repercute en mí.
Oh corazón incansable a la resonancia de las cosas,
amo, te amo, te amo,
así triste, oh mundo,
oh hombre tan bello que me paraliza.
Te amo, te amo.
Y una sola lengua,
un solo oído, no absoluto.
Te amo.
Cierta hierba del campo tiene las hojas ásperas
recubiertas de pelos,
te amo, digo desesperada
de que otra palabra venga en mi socorro.
La hierba se estremece,
el amor para ella es brisa.

De O pelicano (1987)


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