DAMIAN DAMIANOV


Bulgaria, 1935-1999


EL BOSQUE


Tu susurro está en mí, oscuro y profundo,
Con tus árboles, tus pájaros y tu torrente
En el que el silencio se mira
Preso en las redes del sol.
En las sombras de las ramas, en las ninfas,
En el mismo sueño que sigue su curso tras el viento.
Cada gran árbol me recuerda
Que antes fue un pequeño seto, un partisano barbudo
Un rebelde escondido entre los helechos.
Y yo, sangrando fuertemente, tus dolorosas heridas,
Y es porque mientras te cubre el otoño
Un ajusticiado se balancea en mi sueño.
Y mientras la primavera florece,
Tú te pareces a una jovencita
A la que siempre he amado tanto…
Ahora, sobre un dulce tapiz, estoy tumbado
Y cuando oigo el hacha del leñador
Como si fuera bendito por ti, lloro
Y cuando siento tu bello perfume de geranios
Como si fuera tu flor, me veo florecer
Y me siendo pequeño y grande
Mortal e inmortal
Como tú, bella mía.
Los rayos del sol, los prados y yo.
Un silencio como un vino embriagador.


Los rayos del sol, los prados y yo.
Un silencio como un vino embriagador,
Bajo el cielo azul y violeta
Me hacen olvidar las horas, los días y los meses
Olvido las preocupaciones y la tristeza,
El aire que respiro es como el amor que me envuelve
Y soy simplemente la paz, la claridad
De todas las cosas
Entonces no sabría decir el nombre.
Como tu voz invisible a la que escucho
Que en mi corazón cascabelea y canta
La loca embriaguez de estar vivo…
Los rayos del sol,
Los prados y yo.

EN CASA DE DEBELIANOV
Cuando la tarde dulcemente se apaga
Y una suave noche extiende su seno
Preso por una tristeza vaga y profunda
Entro en tu vieja casa.
En un rincón está el viejo icono
La vieja centella como una luciérnaga
Vacía, bajo el balanceo de la lámpara
La vieja cuna de tu infancia.
A sus lados tu cantimplora de soldado
Fría y solitaria, atada con cuerdas.
Un viento frío me atraviesa. Permanezco en silencio
Y a través de los ríos,
Oigo el sonido de tus pasos
Al entrar en la casa donde naciste.
Pero un detestable viento me impide pasar
Y al lugar donde está la cantimplora que sueña.
El vacío está en la cuna y la vida en la cantimplora
Pero yo, yo veo en la penumbra
A un niño pequeño asesinado por un fusil
Y a los que han separado las dos cosas más terribles,
La cuna y la cantimplora solitaria.

Antología de Poesía Búlgara por
Antonio J. del Puig (Libro publicado)

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