ROLAND GIGUERE



Montreal, Canadá, 1929-2003

Algunas plumas
una palabra que pasa
un aire de luna
y la voz cansada.

No olvidemos la lluvia sobre los helechos
no olvidemos la sangre en las llagas
no olvidemos esa risa en el brezo
no olvidemos nada de nuestros jardines deshechos.

La poesía no es inútil
pero no sirve para nada.

Cuando la poesía sopla
pónganse a cubierto
lean una novela en la playa
o vayan a tomar una infusión
a la sombra de los sarcófagos.

De los faros la luz que quiebra la noche
un grito perdido en la ola azul
y la última palabra hallada en la espuma.

Cuando la noche perdura todo queda sobre la mesa
Cóleras alegrías y una flor mustia.

Olvidé mis comillas y mis paréntesis
en esta habitación de hotel en la que ni gritos ni palabras
pasaban bajo la puerta aherrojada.




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