EDUARDO LÓPEZ JARAMILLO

Pereira, 1947

CUATRO PREGUNTAS
Bambuco


Niegas con él lo que hiciste y mis sospechas te asombran,
pero, si no lo quisiste, porqué te pones tan triste cuándo en tu casa le nombran?

Dices que son cosas mías y que me estoy engañando,
más, por qué le sonreías, sonreías cuando él te estaba mirando?

Si aún en no ser te empeñas, culpable como pareces,
si el te odia y tú le desdeñas por qué, por qué tantas veces os ví entenderos por señas?

Si no te dejaste en derroche de amor que te acariciara,
por qué te azotó una noche, una noche con el pañuelo en la cara?

IBAGUEREÑA

Ibaguereña por verte
crucé la pampa y la cima,
enséñame tus bambucos
donde se sufre y se goza,
en ti la llama dorada
de los ensueños retoza,
como el sol en los cristales,
como el sol en los cristales
del nevado del Tolima.

Tu dulzura Ibaguereña
yo no sé dónde se encierra:
si en tu cuerpo o en tus labios
o en tus mismos ojos crueles,
tu dulzura no la tienen
las abejas en sus mieles,
ni la tienen en sus pailas
los trapiches de mi tierra.

Ayer te vi con un traje
de un azul-verde galano,
te vi pasar varias veces,
Ibaguereña querida,
y como loco me has vuelto
creí que estabas vestida
con un retazo de cielo,
con un retazo de cielo,
y otro retazo de llano.

Semejante al del Combeima,
de viajero es mi destino:
ir vertiendo a cada golpe
las espumas del pasado.
Encontrarte Ibaguereña,
cuando mucho se ha viajado
y seguir hacia otras playas
con tu imagen el camino.

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