VIŠNJA MILOHNIĆ ROJE


ex Yugoslavia (hoy República de Croacia) , 1932 - Santiago de Chile, 2011.


AUTORREFERENTE

Epicúrea, a veces,
otras, franciscana:
nunca supe
de puntos cardinales.
El mar me guió entre ellos
hasta que caí en la prisión
de los sentidos.
El eco no viene a mi oído
y mis ojos
no acarician la belleza.
El perfume huye de mi piel
y la boca no quiere más besos.

Mis manos palpan
la memoria perdida.

PALOMA

Todos los días
me visita una paloma coja:
gris y blanca, como mi cerebro
perdido en el tiempo.

Ella conserva
la memoria de mi ventana
y yo tan sólo
la cojera de mis años.

VEJEZ

Mi ángel de la guarda envejece:
sordo y somnoliento.

Un pájaro solo ya no canta y viene a mi ventan

En mis manos,
aparecen sombras de un desconocido continente;
mis piernas se rebelan, los ojos ven claros
sólo
los recuerdos
pero,
se velan a la luz presente.


Se han ido los amigos envueltos en su capa,
La columna empequeñece,
se aferra a la piel del rostro,
a su sonrisa.

El río caudaloso ya no trae agua.

HAI-KU

Yo revivo tus ojos,
amor temprano,
perdidos en la muerte.

RELÁMPAGOS DE CUBA

Para mi hijo Andrés

I

Poco fue el dólar del funeral del abuelo.
Poco el del sordomudo inquieto.

Tal vez los cinco del corazón de chocolate
para la novia de San Valentín
me absuelvan mañana de mis remordimientos
en Villa Santa Clara

II

Su mano me mostraba la boca sin dientes,
su cara la simetría de un campo arado,
la ropa, el desorden de los años viejos.

Le entregué el pan con cerdo cubano
y mis ojos lloraron su futuro incierto.

III

El puño del guerrillero argentino
no se cerró tan fuerte sobre el arma,
como el del viejo mulato silencioso,
sobre el dólar odiado,
mientras se perdía en la multitud cantante.

IV

La iglesia más antigua de Cuba
tiene a la Virgen Inmaculada con la nariz rota
y los bancos vacíos.


Abre sus puertas a las ocho,
deja entrar el viento nocturno
y escucha el ritmo de un son cubano.

V

Mis guías sonrientes son Rafael y Justo.
El arcángel vengador y el juez ciego.
Detienen mi mano extendida al niño,
quieren cerrar mis ojos y apagar mi corazón.

No pasarán.

No vencerán.

Permitiré tan solo que bailen
un mambo conmigo.

VI

Tu estatua corta el aire.
La llamita perenne titila
y no se apaga.
Tu cuerpo está ahí

El pueblo cubano tal vez llora.

¿Dónde está tu Idea, Comandante Che Guevara?

VII

En el baño público de Santa Clara
me dieron pedazos del diario “La Juventud Rebelde”,
envoltorios de blancos dulces cubanos.


Una vieja obesa que salía me dijo “brava”:
- no mire tanto,
Aquí todo está muy limpio.

VIII

¿Tiene un pedazo de jabón, señora,
me pregunta despacio la vieja negra.
Me odio por tener tez blanca,
oler a “Viento verde” y las manos limpias.
Y no tener jabón.

Me invade el recuerdo del momento doliente
cuando una pérfida italiana
le preguntó a mi madre:
¿quieres un pedazo de pan, sucia inmigrante eslava?

Huyo de allí como antes
sollozando mi desesperado silencio.

IX

(“Nombres comunes”)

Isidra camina muy lento.
Eulalia habla fuerte.
Amarilis tiene bigotes.
Odalis mira el horizonte.
Mydolly no es bella.
Odamí es triste...
Ladislav incrimina a sus padres
y a mi me llaman “Visni”
o simplemente,
no me llaman.

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