EEVA LIISA MANNER


Helsinki-Finlandia, 1921 - 1994

JUEGOS PARA LOS QUE ESTÁN SOLOS


Los caminos son largos y ardientes.

El cielo está blanco. Las cornejas vuelan
gritando insultos, una nube ronca, chillona.
Las ventanas son ojos. Mi sombra, un muñón.

Adonde iría, mi casa
está llena de historias extrañas, frases como
trampas, palabras pesadas, que abrasan
como estaño líquido,
y presagian, proyectando sombras por las paredes.

Tengo mucho peso, desde mi herida crece un árbol
de hojas apolilladas.
A través del árbol se ve un cielo fulgurante,
mi entendimiento no alcanzará tan lejos.

MURIÓ EL OTOÑO DEBILITADO

Las alamedas se vuelven rojas, los bosques,
amarillos,
las montañas se oscurecen en una lluvia lejana,
en los corrales arden las hojas del otoño,
humeando,

El hacha resuena mas sonora que antes,
las voces más hondas del bosque cuentan
del paso del leñador por la cuesta
del Cerro del Halcón,
El eco corre por la orilla opuesta, agudo, claro,
como si una mano invisible cortara
en una orilla vacía árboles supuestos.
A veces se saludan,
aquél, y el otro, el hombre de los ecos,
gritándose algo
a través de un lago silvestre, calmo, profundo,
frío.

(Traducción de Matti Rossi)



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