DRAGUTI DOMJANIC

Zelina, 1875-Zagreb, 1933
Croacia


EN LA MINA 

CRUZANDO el mar infiel, en la otra orilla,
senderos negros llevan hasta muertas honduras;
allí nace el carbón — y los millones,
y miles de hombres mueren sin recuerdo.

Tal vez estén podridas las vigas de madera,
o será por los gases venenosos,
y los esclavos blancos, otra vez sepultados
en un pozo profundo, juntos muertos y vivos.

No fue nada. En la bolsa bajaron los papeles.
Se abandonó la mina, el material es malo
y murieron los hombres; pero eran extranjeros,
la carga de los barcos de emigrantes.

Pero acudieron a salvar la mina,
a buscar los cadáveres, para que no intoxiquen el ambiente;
había un hombre muerto, en la más honda galería
sin pasaporte, sin señal alguna.

Nadie supo su nombre ni su tierra,
¿Quién reconocería su cara destrozada?
Sin palabras los labios apretados:
los hizo enmudecer la muerte fria, horrenda.

Y las manos crispadas; una tiene la pica,
otra aprieta un saquito sobre su corazón:
¿sus ahorros serán, oro sangriento?

Sólo encontraron tierra,
un terrón de su patria.
Llegó el consul, el yanqui y dijo:
"Será croata —dijo-- son así en todas partes".

VERSIÓN CASTELLANA DE PAVAO TIJAN y MARISOL DE CASTRO GIL, Madrid, España

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