EMILIA BERNAL



Nuevitas-Cuba,1882- 1964

LA PALABRA DE MIEL

Hace toda la vida que he llevado en la oreja,
Como esponja sedienta, el deseo de hallar
La palabra d emiel, la palabra que deja
En el alma la angustia del mas dulce llorar.

Hace toda la vida la he buscado en la queja
De la más móvil onda que le trajo el azar;
En la música bárbara que la gruta refleja
A los tumbos del agua y al bufido del mar.

Hace toda la vida va auscultando los vientos
Por senderos ocultos y caminos violentos,
Cazadora, la oreja, la palabra de miel.

¡Cinta azul en el cuello de blanquísima cabra!
¡Allá viene saltando la más dulce palabra!
¡Ya noe s hora!... ¡Que siga la palabra de miel!...

GRANADA

Que Granada está dormida…
Que la mezo…
Que entre mis brazos la arrullo…
Que la despierto…

Ni Granada la morisca…
Ni Granada la cristiana…
Otra Granada es la mía
Que no la encuentro en Granada…

Yo no sé dónde la encuentro;
Pero es tan cierta y tan clara…
¡Granada, no te me pierdas!
¡No te me pierdas, Granada!

EL SECRETO DEL MAR

Fue en mi almohada esta noche, y al quedarme dormida
Sobre sus senos blandos, azules y convexos,
Y el mar, el zarco mar, amansador de vida,
….. el viejo mar, perturbador de sexos,

Me dijo voluptuoso, con voz jamás oída:
¿Quisieras tú saber por qué mi almohada es buena,
Por qué da unos dulzores que sanan toda herida,
Por qué da una embriaguez que cura toda pena?

¡Señora Sensitiva, dame la mano pálida!...
Manojo de Zargazos, Sirena a ser Crisálida,
Por ruta helada o cálida échate a andar conmigo…

Echate a andar conmigo… Conmigo… y Te prometo
Que si vas hasta el fondo… hasta el fondo… Conmigo…
Te diré mi secreto… ¡Te diré mi secreto!...

L'INCROYABLE

De mi escritorio en lo más alto había
un “incroyable” de biscuit muy bello:
Eran sus ojos verdes, y el cabello
de vivo rubio, como luz del día
¡Cuántas cosas intensas me decía
de la mirada en el fugaz destello!
Y cual si fuera de victoria el sello,
siempre, al mirarme, ufano sonreía.
Yo era la excepcional “maravillosa”
que en su silencio erótico llamaba
a sonrisa y mirada voluptuosa.
Mas cierta ocasión, lanzóse entre mis brazos
para decirme en ellos, que me amaba…
Y rodó al suelo… Y se hizo mil pedazos…



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