DIEGO VICENTE TEJERA


Santiago de Cuba, 1848-1903

DOS BESOS
 


En su puerta me dio anoche
La mujer que adoro un beso,
Y en la calle el hambre pude
Calmar de un anciano ciego.

Llegué a mi casa llorando,
Concilió dichoso el sueño
Y sentí sobre mi rostro
El más dulce de los besos.

Pensé que fuera mi amada
Quien me acariciaba en sueños,
Busqué su faz en la sombra
Y vi... ¡la imagen del ciego!


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada