PAUL ZECH


Briesen, Alemania,1881 - Buenos Aires, 1946



NOCHE DE NOVIEMBRE


Para Leo Grein

Media luz la planicie en lagos de plata pinta;

tiende un puente sobre el estrecho río,
que de la orilla avanza hacia la nada.
Ahoga el paso de nubes abismadas
el suspirante hastío
en la avenida extinta.

Sin saetilla en círculo el reloj del campanario.
En la encrucijada, cual cadalso amenaza
el poste, y la corneja, que la helada atenaza,
alborota: ¡dadme una hogaza!
El viento es de toda congoja silenciario.

PLAZA MAYOR NOCTURNA

El rayo cegador de adornados candelabros
bate, extenso, las piedras en lluvia desechas.
Ante el atalaya esperan dos filas derechas
de mateos, con trotones mohínos y macabros.

Muchas ventanas miran, con ojos somnolientos,
en la fuente de pórfido el fulgor de las luces.
De puerta en puerta un negro guardián se introduce
probando el cierre en picaportes polvorientos.

Una mujer enjuta con afeite insolente,
como una araña, inmóvil, se agazapa
de un portal en la sombra y tensa los sentidos,

hasta que uno, la sangre en deseo ardiente,
con tierno sentimiento el dulce veneno atrapa
de sus labios, a fuertes mordiscos malheridos.

EL CABALLO DE LA MINA

No llora la noche tanto negro en negra reja
como en el negro foso el caballo cïego.
Le parece a él que el prado, que sabe acerbo
en cada tallo de hierba seca, jamás regresa.

Huele a través de la negra carne de las piedras
la muerte y la mira con sus ojos müertos;
con ella, solo, cruza de la noche el desierto
y no sin aversión al yugo se doblega.

El chico, a quien por las galerías obedece,
quiere hacerlo feliz con azúcar y con pan.
…Como otros caballos no puede reír ya.
En sus ojos la noche roe y permanece.

Cuando con olor a hojarasca –a veces tan sólo–
bajan madera del bosque recïén cortada…:
levanta la cabeza, se prende a dentelladas
del cabello del chico y lo aplasta en el polvo.

Y se lanza al laberinto de negros fosos;
cae al huir por la abrupta, rocosa escalera,
al tiempo que relincha por la verde estepa
en la que los caballos muertos son poderosos.

QUIERO PINTARTE ESTE PAISAJE DE LLANURA

Quiero pintarte este paisaje de llanura;
ni aun el valle vio el ferrocarril jamás,
vio en escudilla argéntea, medrada, nada más
que la orquídea de agua, púrpura y oscura.

Vio sólo multitud de sabandijas y garzas,
vio el oscuro ibis y el cisne ocre y pardo.
En tocón de sauce acompaña a la lira un pavo
con la cola, a veces, graznidos de tucán y ara.

De un rojo cïelo crepuscular henchidos
están hasta el fondo los canales;
centellean aquí unos peces más coloridos

que los que un agua llevó jamás. Aquí en las márgenes
salen de tienda y camisa coriácea, a veces,
rostros que nunca cambian ni envejecen.

(Trad.: Héctor A. Piccoli)
Antología bilingüe Editorial Serapis.


Paul Zech, escritor y poeta alemán.Zech tenía la manía de manipular su biografía a discreción; es por esto que existen múltiples biografías que contienen inexactitudes e incluso mentiras. Esto fue ampliamente investigado por Brigitte Pohl (1977), Arnold Spitta (1978), Matías Martínez (1989), Uwe Eckardt (1996), Bert Kasties (1999) y, especialmente, por Alfred Hübner.Fue galardonado con el Premio Kleist en 1918.

No hay comentarios:

Publicar un comentario