MAX JARA


Yerbas Buenas, 1886 - Santiago de Chile, 1965

EL AMOR
 


El amor es grave y el amor hastía. 
El ansia del beso mató mi alegría. 
El beso que espero y el beso que evoco, 
ambos son dos pasos hacia la agonía; 
el amor es triste, desmayado y loco.

Sólo las mujeres pueden con su carga. 
Si tras la dudosa bondad de su gesto, 
el hastío insomne los dedos alarga, 
¿qué más que mitigue nuestra sed amarga 
el amor vendido o el amor honesto?

Deseo es paloma toda ensangrentada, 
de dolor gozoso vive estremecida. 
Carne que al espasmo nació condenada, 
la lujuria es triste, y en la boca amada 
quién sabe si espera la muerte o la vida.

VOZ EN EL DESIERTO 


Musa de juventud, que a la eterna distancia 
del olvido dilatas tu perenne armonía, 
el último vestigio de una ideal fragancia 
hoy sube del jardín de mi melancolía.

Verdor de las praderas cuajadas de rocíos, 
tu recuerdo minora la fatiga doliente 
con que los corazones de ilusiones vacíos 
se pierden en la noche pacífica y doliente.

Hoy que, mudas las voces de todas las virtudes, 
me devora el supremo dolor del egoísmo, 
purísima visión de muertas juventudes, 
cómo pensar que un día naciste de mí mismo.

Cuando, tras horas crueles de fiebre y desaliño, 
un minuto de paz me concede la suerte, 
la visión melancólica de mis ojos de niño 
me agobia con la enorme tristeza de la muerte.

ESTRELLA

Yo sé de una estrella que luce remota. 
Su rayo en mi noche desmayado flota. 
Su rayo que finge la expresión tranquila
de una soñadora virginal pupila.
Su rayo que anima temblor de sollozo,
su rayo que es prenda de amor doloroso.

Los vientos que traen rumor de follaje
de lejanos bosques con denso ramaje,
los vientos que llevan en un grito amargo
condensado el tedio del camino largo,
también se han llevado, con rumbo a la noche,
musical y tibio, este primer broche
de mi amor al astro que, desde muy lejos,
me envía recuerdos en vez de reflejos.

El lago la ha visto cruzar pensativa.
La ve, tembloroso, velar desde arriba.
El lago la mima. Sedoso la arrulla
cual si fuese el sueño de las ansias suyas.
Tal vez el reflejo con que el astro vibra
hiriendo las aguas con mágica fibra,
hace que la espuma que en la margen deje,
como mujer virgen de amores se queje.

Vientos cuya lengua, viril y sonora,
dejan una estela de cantos de aurora
vientos de esperanzabeso y primavera, 
alegran en vano mi lóbrega espera. 
Bien sé que la estrella se abisma en la noche
como flor efímera que cierra su broche. 
Y yo la lamento morir en la altura 
con grave tristeza, con vana amargura.

Deseara darle la llama sincera 
de todos los sueños de mi vida entera, 
le ofrendara todos los trémulos bríos 
de todas las chispas de los sueños míos; 
que si ella me mira, que si ella me besa 
qué importa que sólo me quede tristeza.

HABLA LA NIEVE 


Mi vida cristalina 
es azahar y mortaja. 
Yo soy la inaccesible peregrina 
que muere cuando baja. 
Soy un silencio grave, 
soy ala en agonía. 
No hay quién la hiel de mi pureza lave. 
Soy la melancolía.

Soy la única, la sola, 
condenada a posar sobre la cumbre 
cuya serenidad augusta viola, 
con sutil pesadumbre, 
mi beso que su flanco desmorona 
y su línea pervierte, 
mi beso que corona 
con sudario de muerte.

De la línea dormida 
de pasiones que fueron, 
en la ondulante y secular caída 
del mago ventisquero, 
resbala con isócrona armonía, 
en la trémula gota, 
el ansia de los días 
que del silencio de mi forma brota.

Tiembla y vacila su virtud serena, 
suspensa ante el horror del precipicio, 
cual una casta pena 
en la noche del vicio. 
Música de mujer hay en la fuente 
y va cantante hacia el dolor futuro, 
envuelto por la bruma del poniente, 
insaciable y oscuro.

Poemas de Max Jara http://www.poemas-del-alma.com/max-jara-habla-la-nieve.htm#ixzz2lIMopZLa

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