WU TSAO



China, 1830

A LA CORTESANA CH'ING

Sobre tu esbelto cuerpo
tu corazón con adornos de jaspe y de coral repica
como el de una compañía divina
llegada la verde y celestial Ciudad de Jade
Una sonrisa tuya al vernos
y quedo muda y pierdo todas las palabras.
Por mucho tiempo has reunido flores,
y te has inclinado contra los bambúes
tus verdes mangas enfriándose,
en tu valle desierto;
alcanzo a verte totalmente sola,
una muchacha abrigando tus crípticas ideas.
Brillas como una lámpara perfumada
en medio de un clan de sombras.
Nos entretenemos con juegos de vino
y recitamos mutuamente nuestros poemas.
Entonces cantas:“Recordando el sur del río”
con sus versos que parten del corazón. Así
pinto tus hermosas cejas y tú las mías.
Quiero poseerte completamente–
tu cuerpo de jade
y tu corazón prometido.
Es primavera
Una abundante niebla cubre los Cinco Lagos.
Querida mía, permíteme comprarte una barca roja,
y llevarte lejos.

EL SALTERIO

He cerrado las puertas dobles
¿En qué rincón de los cielos está ella?
Una flauta horizontal
detrás de las murallas rojas
silbando suavemente como la brisa
sopla la seda del sauce.
En el pausado brillo de la puesta del sol
los cuervos que descansan ignoran mi pena.
Una vez más lánguidamente me levanto de la cama
Después de quemar incienso
holgazaneo en la escalera enjoyada.
Me arrepiento de los años desperdiciados,
enferma, con miedo al frío, con miedo al calor,
mientras bellos días pasan.
De pronto es la otoñal Fiesta de los Muertos.
Constantemente perturbada por los cambios de clima,
pierdo el paso de la efervescente luz
que nos conduce y limpia.
¿Quién movió los puentes giratorios
de mi incrustado salterio?–
Me doy cuenta
de las veinticinco cuerdas
veinte están perdidas.

LA ESPERA

Amarga lluvia en mi jardín
en el declive del otoño.
Tengo sólo vagas sensaciones poéticas
que no puedo encarrillar.
Se difuminan en oscuras nubes
y hojas rojas.
Pasado el crepúsculo amarillo
la fría luna se levanta
más allá de la sombría niebla.
No dejaré caer las persianas
de bambú moteado desde su gancho de plata.
Esta noche mis sueños seguirán al viento,
padeciendo frío,
hasta la torre de jaspe de tu hermosa piel.



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