WANG WEI



China, 699-759 D. De C.


EL PARQUE DE LOS CIERVOS
En la montaña vacía no se ve un hombre, 
Sólo se oye el eco de voces humanas. 
Vuelven las sombras, entran profundo en el bosque,
Otra vez brilla el sol, sobre los líquenes verdes.

EL BOSQUE DE BAMBÚ

Sentado solo, en el bosque de bambú, 
toco el laúd, silbo largo tiempo.
Al bosque profundo la gente no lo conoce, 
la luna brillante viene y acerca su claridad.

EL TORRENTE DEL CANTO DE PÁJAROS

El hombre reposa, las flores de acacia caen. 
La noche es tranquila, la montaña de primavera vacía.
La luna sale, sorprende a los pájaros de la montaña.
Entonces cantan, dentro del torrente de primavera.

MAÑANA

La flor de durazno está más roja por la lluvia de anoche,
Los sauces están más verdes en la niebla de la mañana.
Los pétalos que caen aún no fueron barridos por los sirvientes,
Los pájaros cantan, el huésped de la montaña aún duerme.

POEMA

Últimamente comprendí el significado de la tranquilidad,
día tras día me mantuve apartado de la multitud. 
Limpié mi cabaña y la preparé para la visita de un monje,
que llegó a visitarme desde las montañas lejanas.
Vino bajando desde los picos ocultos por las nubes,
para verme en mi casa de techo de paja. 
Sentados en el pasto compartimos la resina del pino,
quemando incienso leímos los sutras del Tao. 
Al terminar el día encendimos nuestra lámpara, 
las campanas del templo anuncian el
comienzo de la noche.
Repentinamente advertí que la 
tranquilidad es realmente Felicidad,
y sentí que mi vida tiene abundante ocio.


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