RUAN JI


China, 210–263

A MEDIANOCHE, SIN SUEÑO

Me desperté a medianoche 
sin sueño
y me levanté a tocar el chin.
Se ve la luna a través de las cortinas
y una brisa suave sacude mi chaqueta.
Un ganso solitario grita en la noche 
y es contestado por un pájaro desde el bosque.
Vuela en círculo y me mira a mí, 
sentado aquí,
¡tan triste!

DÍAS DE JUVENTUD

Cuando era joven
también yo me vi atraído por el canto y los bailes.
Y me fui al oeste, a la Capital,
y frecuenté a los Li y a los Zhao.
Antes de que la diversión termine
me di cuenta de qué perdía el tiempo.
En mi viaje de retorno
miré hacia atrás, a los barrios de junto al río
dónde había parrandeado tanto,
al punto de quedar sin una moneda.
De regreso al sendero de la montaña Taihang
otra vez temí perder el rumbo.

ULTIMOS RAYOS DEL SOL

Los últimos rayos
que me mantenían caliente
se han ido al ponerse el sol.
El viento vuelve a golpear las paredes y
los pájaros salvajes se acurrucan 
uno junto al otro
en busca de calor.
Cubiertos por sus plumas
temen al hambre en silencio.
¡Oh! ¡Hombres con influencias
recuerden renunciar a tiempo!!
Parecen tristes y frágiles,
¿se debe al poder y a la fama?
Prefiero volar con gorriones y palomas,
no con relucientes garzas.
Ellas vuelan muy alto y muy lejos,
y eso dificulta el regreso.

BAILES RAROS

En las calles del norte bailes exóticos,
y junto al río se escuchan canciones decadentes.
Estos jóvenes cabeza hueca, holgazanes,
esclavos de modas y fantasías,
siempre buscan el atajo
que los lleve a los placeres.
No veo a nadie queriendo amanecer antes que el sol
ni llevar su bastón a los bosques.
Seguir la receta para una vida larga
es lo que calma el tumulto de mi corazón.

GRABADO EN EL CORAZÓN

Guarda en tu corazón cada centímetro
de ese sol que se pone.
Afloja tus ropas, desprende la filosa espada
y mira encima tuyo el paso de las nubes.
Entre ellas una cigüeña blanca
que levanta su cabeza y abre el pico.
Vuela alto, pronto se pierde en el cielo.
Nunca la volverás a escuchar.
No es compañía para cucús ni cuervos,
esa caterva que rodea la corte.

DÍA Y NOCHE

Día y noche se turnan
mientras mi cara se arruga,
y mi espíritu mengua,
pero todavía me irrita ver las injusticias.
Un cambio lleva al otro y
no pueden manejarse con tacto o sabiduría.
La rueda sigue,
siempre;
mi único temor es por el día
que la vida termine, dispersa en el viento.
Siempre caminamos encima de hielo flaco,
¡nunca se sabe!

MIENTRAS SE CONGELA EL ROCÍO

Al tiempo que se congela el rocío
se marchitan los pastos.
Los caballeros no lo entienden 
y aun se llaman sabios.
Permitanme montar en una nube
voy a visitar los inmortales.

A LA SOMBRA DE LA MUERTE

Me estoy volviendo viejo,
ya camino bajo la sombra de la muerte.
Admiro a las olas 
que proviniendo de una misma fuente 
fluyen en diferentes direcciones.
La vida, 
ni vale la pena mencionarla, 
odios y enemistades, 
esas han sido mis preocupaciones,
¿realmente tengo adversarios,
o será que mis oídos ya poco sensibles confunden lo que veo?
Visión y oído, ¡ambos se empobrecieron!,
pero la malicia en mi contra sigue saludable.
Mejor que vaya llamando a mis amigos taoístas
y emprender el viaje con su compañía.

APRENDIZAJE

Muchos años atrás, cuando tenía 15 o menos,
¡con cuánto amor leía los clásicos!
Pobre como era, 
mi corazón poseía la verdadera riqueza
que empuja a aprender las verdades 
que hacen buenos a los hombres.

Abrí por completo las ventanas del mundo y
trepé las montañas más altas en busca de las verdades.
Encontré que las alturas estaban pobladas de túmulos,
cientos y cientos de tumbas,
de cientos y cientos que quedaron en el olvido.

¿De qué serviría conservar un buen nombre
miles y miles de años más adelante?
¡De nada!
Al fin comprendo la vieja sabiduría de la tierra
y me carcajeo de esos buenos chicos 
esclavizados en el estudio.

http://www.sisabianovenia.com/LoLeido/Letras%20Chinas/MasdeLosSieteSabios.htm

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