YU CHI HWAN


Provincia de Gyeongsan-Corea del Sur, 1908-1967

FELICIDAD

El amor:
la felicidad de ser amado.
También hoy
puedo ver el cielo esmeralda de un vistazo.
Llego al frente de la ventanilla de la oficina postal, te escribo una carta.

En la puerta que da a la avenida una multitud de personas,
todas y cada una de ellas con la expresión en el rostro de pensamientos plenos.
apurado compro estampillas, recibo el telegrama.
A mi lejano terruño, a mi amada una vez más
le envío cartas tristes, graciosas, amorosas.

Sopla el viento a la par de la dureza de estos tiempos,
aumenta aun más mi dependencia, en el jardín donde desbordaron los sentimientos florecidos en profusión,
nuestro amor indeleble también,
tal vez sea un ramo de hermosas amapolas escarlatas.

El amor:
la felicidad de ser amado.
También hoy te escribo una carta.

¡Amada mía, entonces adiós!
Incluso si esta fuera mi última despedida en el mundo,
ya que te amé, fui verdaderamente feliz.

ROCA

Cuando muera, seré una roca.
El amor y la piedad no me afectarán,
Ni la alegría ni la furia me moverán.
Expuesto a las cuchilladas de tiempo,
Me azotaré para retirarme a mi fuero interno,
En un silencio impersonal y eterno,
Hasta que vida misma se pierda en la memoria.
Nube que fluye, trueno distante,
No cantaré jamás,
Aun en sueños,
Ni soñaré en pena quebrada.
Seré una roca cuando muera.

BANDERA

Este es el clamor sin sonido.
Pañuelo de nostalgia eterna
Que revolotea hacia aquella extensión del mar azul.
Puridad que flamea como onda al viento,
Tristeza que extiende sus alas como una garza
Sobre aquel polo puro y recto del ideal.
¿Ah, quién sería
Aquel que pudo alzar primero
El corazón triste en el cielo?


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