YI SANG


Corea del Sur, 1910 1937


POEMA 2

Cuando mi padre se adormece junto
a mí, yo me convierto en el padre
de mi padre,
y también me convierto en el padre
del padre de mi padre; empero
si mi padre en su condición de mi padre
es aún mi padre, entonces
por qué motivo yo me convierto
en el padre del padre y debo saltar
por encima de mi padre y, finalmente,
¿por qué motivo tengo que vivir
de mi padre y del padre del padre
de mi padre?

julio de 1934

POEMA 3

El que ahora combate es el que no combatía
y el que combate no combatía; por lo tanto,
si el que combate quiere ver el combate,
y si el que no combatía contempla
al que combate o al que combatía,
el que no combatía y el que no combate
no pueden ver el combate.
Y nada más.

julio de 1934

POEMA 15

1

Estoy sin espejo dentro de la sala.
El yo del espejo no está aquí.
En este momento estoy temblando
por miedo al yo del espejo. ¿Por dónde
andará el yo del espejo, y qué estará
tramando contra mí?

2

Arrullado por el pecado me dormí
en un lecho frío.
Yo no me hallaba en un sueño transparente.
La bota militar que calzaba la pierna postiza
manchó de lodo mi sueño blanco.

3

Sigiloso me deslizo en la sala del espejo
para librarme.
Sin embargo, el yo del espejo entra,
con la cara triste, a su vez.
El yo del espejo me comunica sus impresiones:
yo soy su prisionero,
así como él es prisionero mío…
y se estremece.

4

Mi sueño, del que estoy ausente;
mi espejo, del que está ausente
el otro yo. A pesar de su impotencia,
alguien persigue mi soledad.
Decidí aconsejar el suicidio al yo del espejo,
y le indiqué una ventana irreal.
Esa ventana está destinada
al suicidio, solamente. No obstante,
él me enseña que si yo no me suicidio,
él no podrá hacer otro tanto.
El yo del espejo es casi un ave fénix.

5

Después de sellar mi corazón
con un blindaje de acero,
disparo contra el pecho izquierdo
del espejo. La bala perfora su pecho
izquierdo, pero su corazón
está en el derecho.

6

La tinta roja brotó del falso corazón.
He llegado tarde al sueño
en que me condenaron a muerte.
Yo no ejerzo dominio sobre mi sueño.
Un gigantesco pecado les impide
estrecharse las manos.

8 de agosto de 1934

De A vista de cuervo y otros poemas.
Traducción: Whangbai Bahk.
Editorial Verbum. Madrid, 2003
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