HAN YONG-UN


Corea, 1879-1944


EL SILENCIO DEL AMOR

Mi amor se ha ido. Ah, mi amor se ha ido.
Se marchó, sacudiéndome, y rompiendo la verde luz de la montaña a lo largo del pequeño sendero hacia la arboleda de arces.
La vieja promesa, firme y brillante como flores áureas, se la llevó la brisa como polvos fríos.
La memoria del primer beso afilado ha retrocedido cambiando el curso de destino.
Tu voz dulce me ha dejado sordo, y tu cara fina me ha dejado ciego.
El amor es la finalidad humana; así, temí nuestra separación cuando nos encontramos por vez primera. Pero esta separación ha sido demasiado repentina y mi corazón ha reventado con fresca tristeza.
Hacer de la separación una fuente de lágrimas inútiles no hará sino dañar el amor mismo; por ello, he vertido la tristeza desesperada en un barrilito de nueva esperanza.
Al igual que tememos partir tras habernos conocido, creemos también en vernos tras haber partido.
Ah, mi amor se ha ido, pero yo no lo he dejado irse.
Un canto de amor que no puede aguantar su propia música ronda sobre el silencio de mi amor.



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