VIOLETA LUNA



Guayaquil-Ecuador, 1943

AFUERA DE LA TRAMPA 

Dejadme por favor vivir mi vida, 
amándola,
mordiéndola,
quitándole el veneno, 
limpiándola.
Dejadme que me salve o me condene, 
dejadme que vomite,
que sangre, 
que sonría, 
que cante por el fin de tanta guerra, 
que llore por la guerra de los fines. 
Dejadme que en silencio
escriba en vuestra culpa una sentencia, 
que borre la sentencia de la culpa. 
Dejadme que me hunda,
que gima,
que flote en lo intermedio, 
que sueñe,
que pueda en una esquina 
pisar un alacrán inofensivo. 
Dejadme cuantas veces
firmar cada recado sin mi nombre, 
dejad que me equivoque,
que escupa, 
que piense, 
que llame con bondad al malo bueno, 
que llame con maldad al bueno malo. 
dejadme simplemente
que cuente por decenas, 
qué coma con la izquierda, 
que te ame sin remedio. 
Dejadme por favor vivir mi vida, 
que escape,
que reniegue,
que grite por las lluvias que se enlodan, 
que ría por el lodo que se enlluvia. 
Dejadme si queréis la trampa abierta, 
que caiga el corazón con todo el peso, 
dejad, pero dejad
afuera de la trampa mi cabeza.

CONTRADICTORIAMENTE

I

Si todo puede ser 
todo es posible. 
Posible que yo menstrue
la tarde en que me anheles con locura. 
Posible que haga sol
el día en que mi alma llueve tanto. 
Si todo puede ser
todo es posible. 
Posible que de pronto 
me caiga sobre el cuello el arco iris 
o el filo de un machete.
Posible que en el aire
me llegue la fragancia de un durazno 
o el acre desperdicio de un difunto. 
Y así como es posible
que llore sonriendo
o ría de dolor con estridencia, 
podría ser posible tanta náusea 
o tanto malestar en la mirada. 
Y yo puedo deciros
que todo me hace mal si está mal hecho, 
que todo me produce
un vómito de estrellas amarillas. 
Que cuanto más comprendo 
más náusea me sube a la cabeza.

II

Si todo puede ser 
todo es posible. 
Posible que me alegre 
con tantas aflicciones imprevistas, 
posible que me aflija
con tantas alegrías inventadas.
Contradictoriamente
ya nada me resulta transparente. 
Podríamos decir que me contagio 
de un mal ya sin memoria.
Si todo puede ser 
todo es posible. 
Posible que hasta el aire hiera tanto. 
Posible que haya heridas
que corran y se alarguen como el agua. 
Posible que en la tierra
en vez de cereales y hortalizas 
empiecen a crecer los niños muertos. 

III

Hoy todo me hace mal y me desdigo, 
reniego por la vida que se queda 
pendiente de una rama en la quebrada. 
Reniego por la muerte que pernocta
al centro de adverbio negativo. 
Si todo puede ser
todo es posible.
Posible hasta yo mismo con mis letras, 
mi náusea, mi herida, mi mentira. 
Irremediablemente
por fin puedo deciros
que sólo la verdad es imposible.


MI CORAZON DETRAS DE TI


Está mi corazón desde hace tiempo 
rayado por tu espuela placentera. 
Y va mi corazón calladamente 
debajo de tu espuela desangrándose.
¡Y quién iba a creerlo!
que yo tuviera adentro un suave fruto 
que sangra por el peso de una espuela.
Y dice el diccionario que una espuela 
es una espiga larga y acerada
que sirve para hincar a los caballos.
Ahora sí comprendo
por qué mi corazón se ha desbocado.


EL PLUMERO


El tiempo del plumero ha sido corto. 
Esos tinteros negros
con su papel secante no han durado. 
Posiblemente vuelvan
al cabo de otro siglo y otra moda. 
Nosotros sin embargo
con esta misma cara y estos sueños 
jamás regresaremos.
Tal vez han de volver las viejas cosas: 
la tinta verde obscura
.y el uso de las góticas mayúsculas. 
Tal vez regrese el trompo,
la piedra de moler o el fresco pozo,
nosotros sin embargo
con nuestro amor de yerba
y nuestras iniciales de mortiño 
ya no nos amaremos.
Tan sólo para el hombre 
fracasa el reencuentro. 
No hay doble itinerario
ni dos adolescencias transparentes. 
Hay sólo un tren de ida
y un silencioso estribo. 
No hay viajes de regreso 
ni la ocasión segunda y oportuna 
para decir al menos
perdón, adiós o gracias.


LA HIERBA


Cuántas cosas que pude haberlas dicho
y no las dije.
Cuántas horas que pude disfrutarlas
y no fueron.
Cuántas letras que se quedaron sueltas
sin remedio.
Cuánta vida que pudo ser raíz
y es hoy astilla.
Por conservar las normas de algún juego,
por no poder salirme de las reglas
no pude ser gaviota
ni marinera espuma.
Y apenas me quedé como la hierba:
tenaz y humedecida.



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