REMIGIO ROMERO Y LEÓN


Cuenca-Ecuador, 1871-1942


BATALLÓN DE RESERVISTAS

Cantando un yaraví de la montaña, 
en torno al pabellón que el viento ondea, 
que alegres van los mozos de la aldea 
llamados por la Patria a la campaña. 

Secreta y dulce voz que nunca engaña, 
les hace comprender, ¡hermosa idea!, 
que al pelear por la Patria, se pelea 
por la novia, la madre y la cabaña. 

Generosos heraldos de la gloria 
no abrigan, en sus pechos esforzados, 
de bastarda ambición la ruin escoria; 

sin odio y sin rencor, esos soldados 
sólo buscan la muerte o la victoria, 
porque saben amar y son amados. 

MIS JUGUETES

Cansado de estudiar la ciencia humana, 
difícil cuanto vana, 
uno a uno, en mi mesa revolvía 
los premios de Colegio y la corona 
que la fortuna conquistome un día, 
sin observar que me escuchaba atenta 
desde el umbral del cuarto, juguetona, 
mi bulliciosa, así locuaz María, 
persona que no cuenta 
cuatro años todavía, 
pero que es, sin embargo, una persona 
de muchas campanillas y muy mona. 
-Papá, me dijo al cabo la pilluela, 
¿por qué es Ud. bribón: por qué ha escondido 
esos lindos juguetes que ha tenido? 
-¡Juguetes! -exclamé fingiendo asombro, 
y ella de su candor en el exceso, 
me repitió entre guiños habladores: 
-Esos lindos, con cintas de colores 
que yo quiero comprar con todo un beso. 
Por un beso en tu boca fresca y pura, 
el mundo todo en mísero estipendio; 
un beso de tu boca es el compendio 
de mis castos ensueños de ventura, 
pues en esa tu boca sonrosada 
veo unidas, en íntima armonía, 
¡las gracias de tu madre idolatrada 
y la santa dulzura de la mía! 
Ven; guarda, cuidadosa, estos juguetes 
con que el mundo falaz quiere engañarme, 
y acércate a besarme, 
porque el mezquino corazón del hombre, 
para no sucumbir en su amargura, 
necesita los besos -no te asombre- 
de un ángel, como tú, todo ternura, 
y los nobles juguetes de la gloria. 

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