HUMBERTO FIERRO


Quito-Ecuador, 1890 - 1929





LA NÁYADE

Me creía orgulloso
Y un corazón muy seco,
Viviendo en mis dominios
Como un hidalgo tétrico.

Juzgaba que mi gusto
Fragante a tomilleros,
Era matar la corza
Batida por los perros.

Y al deshojar un día
Las rosas del Deseo,
Bañando las distancias
En luces de oro viejo,

La sorprendí en un claro
Que hacían los enebros
Y entre las rubias frondas
Los céfiros traviesos
Mecían el columpio
De un Fragonard de ensueño..


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