SALAH ABDEL SABOUR


Egipto, 1931 - 1981

PRINCIPIO

Disculpad compañeros,
los árboles no han dado fruto este año
y vengo con los peores alimentos;
pobres son mis tesoros, aunque no soy avaro
están mis campos de trigo desiertos.

Disculpad compañeros, la luz es débil, escasa,
la única vela que encontré en el corazón de mi abrigo
para vosotros la he encendido...
pero es una vieja conocida, su llama son lágrimas.

Disculpad compañeros, mi corazón está triste,
¿de dónde traer las palabras alegres?

Los sueños del viejo jinete, 1964
Traducción de Manuel Jiménez Lucena

EL SILENCIO Y EL ALA

El silencio inerte,
la calma de un viento inanimado,
las langostas en los campos, incluso están mudas,
la cavidad del cielo es mate,
el horizonte negro, estrecho, sin entradas,
volcado allí a donde vuelve, como un cripta.
Nosotros dos alargados en las sombras de una vieja pared,
nuestra sombra extendida,
envueltos en el tormento.

Inesperadamente,
una estrella sola echa hojas en el cielo
y parpadea la pluma de un pájaro solitario en el apático silencio.
Yo susurré, amiga mía; pide a Nuestro Señor
y ruégale que disperse en nuestras sombras
el pálpito de la vida
de nuevo.

Los sueños del viejo jinete, 1964
Traducción de Manuel Jiménez Lucena


No hay comentarios:

Publicar un comentario