RAFAEL DE PENAGOS


Madrid-España, 1924 -  2010

A TI, MI CORAZÓN
A ti, mi corazón, único y mío,
aliento de mi vida y desaliento,
indivisible pan de mi alimento,
medida de mi ardor y de mi frío.

A ti, de quien me fío y desconfío,
ala suprema de mi propio viento,
ángel rebelde de mi pensamiento,
cauce y agua del agua de mi río.

A ti, campo sumiso, que el arado
del tiempo va dejando desangrado,
panal de mi desgracia y mi fortuna.

A ti lo mejor mío: la esperanza,
en la cierta, total desesperanza
de ver morir las horas, una a una.

A ti, silente tiempo

A ti, silente tiempo sin ternura,
vecino y primo hermano de la muerte.
A ti, por quien la vida se convierte
en una desmochada arquitectura.

A ti, para mi queja piedra dura,
mirada sin pupila hacia mi suerte.
A ti, voz sin sonido que me advierte
lo débil que se torna esta envoltura.

A ti, desgastador de corazones,
espada cortadora de ilusiones,
mayoral de los días y los años.

A ti, disgregador de la esperanza,
ala que, sin volar, todo lo alcanza.
A ti, sordo clamor de desengaños

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