PEDRO LUIS DE GÁLVEZ



Málaga-España, 1882 – Madrid, cárcel de Porlier, 1940

FUENTE CLARA

No hay libertad posible sin cultura:
primero, el pan; mas luego la cartilla:
Si no aventas al surco la semilla,
no llevarás al grano la moltura.

Ni paz al hombre ni ración segura,
que es la ignorancia lo que al hombre humilla:
No pruebes en ti mismo tu cuchilla
ni te caves la propia sepultura…

Tienen los libros resplandor de aurora,
son caricia y orgullo de la frente:
La lectura ennoblece y enamora:

nos cierra el corazón al sufrimiento,
y es generosa, cristalina fuente
donde apaga su sed el pensamiento.

SONETOS DE GUERRA:

PRÓLOGO DE TRAGEDIA

Occidente de Europa: Sangre y lodo:
Espanto del ayer, miedo al mañana:
De adjetivar la indecisión britana
No hay en la lengua castellana modo.
Quieren el mapa desgarrarlo todo
La codicia teutona y la romana
La democracia ya, palabra vana;
El derecho de gentes, vano apodo
Al escozor agudo del ultraje
Que de Berín el bravucón le infiere,
El pueblo checo vibra de coraje.
Pende en la cruz la liberta del mundo;
Pero morir la libertad no quiere,
Que fue de España el padecer fecundo.

IMPRECACIÓN

“¡Ah, si yo fuera mozo”… Y el anciano
Amenaza al confin con su cayada
(Rosa la arisca sierra dentellada
La negra cruz de un avión germano=
“¡Ah, si yo fuera mozo, si esta mano
No estuviese tan seca y trabajada!”…
(La pequeñita aldea bienamada
Es un cerro de escombros en el llano)
Solo le queda al viejo inútil brío
Ni grano en la panera ni averío;
Muertos los hijos; la vivienda, al suelo…
“¡Ah, si yo fuera mozo!”… Y, un instante,
Yergue su flaco cuerpo claudicante,
Levante el puño y se lo muestra al cielo.

AL PUEBLO

Nunca tienes razón cuando te quejas,
Porque eres tú, con tu cobarde mano,
Quien sustenta el orgullo del tirano,
Y construyes las horcas y las rejas;
La red en que te prende le aparejas,
Nace el verdugo de tu mismo grano;
Que te mate los hijos y el hermano
Y prostituya a tu mujer le dejas.
¡Alza tu dignidad de tanto lodo!
Muerde el pie que te ponen en la boca,
Que, queriendo, o tú, lo puedes todo.
Y vigílate a ti porque algún día
No te parezca la fortuna poca
Y engendres una nueva tiranía.

MUSSOLINI

“Imperator” de ópera italiana.
Auténtico traidor del socialismo.
Arquetipo asombroso del cinismo.
Dura, la testa; la conciencia, vana.
La pinta, fachendosa y aldeana.
Grosero y sin medida, el egoísmo.
Desconocido monstruo de sadismo,
Ha flagelado la conciencia humana.
Le damos en España lección dura:
Que le digan los predios alcarreños
Si España para él está madura…
Aquí no siembra su maldito grano,
Que el fantástico imperio de sus sueños
No lo acrecienta con el suelo hispano.

HITLER

Por no ser nada, ni alemán siquiera
Embustero y rapaz como un gitano
Totalitario de segunda manos.
Pecho vacío. Viento en la mollera.
Este loco persigue la quimera
De echar raíces en el suelo hispano,
Y que, a su torpe gesto de aldeano,
Europa, sin protesta, se rindiera.
¡Cínico memorándum el que envía,
Cortel de reto, al pundonor de Praga!...
Se aprestan Yugoslavia y Rumania:
Gritan a Chamberlain en Inglaterra…
Y, por esfuerzos que Inglaterra haga,
El bello Adolfo incendiará la Tierra.

MIEDO

El vocablo “razón”, palabra huera.
Navega el Capital con viento en popa.
Mucho tratado falso y mucha tropa
Y un miedo insuperable a la trinchera.
Junto de robadones en Baviera:
Oveja muerta en la paciente Europa…
Ya el rubio cachicón puso la hopa
Sobre el blanco vellón de la cordera…
Pero amenaza el porvenir incierto:
Nadie sabe si, el próximo mañana,
El verdugo de hoy será el muerto….
¡Una España en el mundo! ¡Sola, herida,
Se siente de sí mismo soberana
Y a muerte lucha por salvar la vida!

MADRE ESPAÑA

Y a ti, por tantos penas abolida,
¿no te dan gozo los ajenos males?
A tus viejos amigos desleales
¿no maldice la boca de tu herida
Vieron tu clara honra escarnecida,
Presos tus generosos ideales,
Morder tu carne viva los chacales…
¡y te abandonan con temor suicida!
No se inquietaron luego por tu suerte
Ignoran que es la suya tu pelea:
Si mueres tú, los tomará la muerte
Y, generosa, como siempre, ahora,
Tu noble corazón no se recrea
Con el dolor de los demás, ¡y llora!

UNA CALLE

Calle mal empedrada, sucia, estrecha y torcida.
Los perros y las viejas, calentándose al sol
Una posada equívoca se ofrece en un farol
La taberna. El barbero. Huele a cosa podrida.
Los renegridos muros, llenos de cicatrices.
En algunas ventanas, puesta a secar la ropa:
Cuelga una falda negra que parece una hopa
Albergue de ladrones, vagos y meretrices.
Los chiquillos, desnudos, se arrastran por el lodo:
“El Bengala!, “El Pasmao”… Todos tienen apodo.
Un coche de tercera, negro y trágico, pasa,
Con la cruz en lo alto, los “pitejos” y el muerto:
Los baches y las piedras le hacen andar incierto,
Como borracho alegre que no encuentra su casa.



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