DAVID IGNATOW


Brooklyn-Estados Unidos, 1914-East Hampton, New York, 1997


AQUÍ EN LA CAMA

Aquí en cama tras un muro de ladrillos
puedo hacer orden y comprender,
¿pero cómo comenzar? ¿Cómo
emerjo sin pánico
a los sonidos y la masa
de gente de la calle?

¿Son humanos los que me miran
pasar, como si me cogieran para asaltarme
por la espalda o para hacerme una proposición sucia,
y soy yo humano para tener que estar
asustado y en guardia?

Es de la gente que estoy asustado, asustado de
los de mi propia clase, conociendo sus iras
y planes y necesidades violentas, conociendo
a través del conocimiento de mí mismo
que he aprendido a resistir,
pero cuando no puedo he visto
los estragos que he hecho.

Es de esto, conociendo sus motivos desesperados,
como he conocido los míos, que les temo.
Me oculto sobre una cama
detrás de un muro de ladrillos y escucho
las máquinas que rugen de arriba abajo
en la cale y las voces que gritan
unas a otras y no encuentro significado
u orden en ellas, como si no hubiera nadie
en mí cuando estoy libre del dominio de mí mismo.

La cama es mi victoria sobre el miedo.
La cama me devuelve mi ser
cuando era joven y soñaba
con la belleza de los árboles
y los rostros de la gente.

Traducción de Oscar E. Aguilera F

VENTA AL POR MAYOR

Querido papá, puede que te guste saberlo: tu muerte
ha devuelto los buenos tiempos. Ahora tengo dinero
para los impuestos y cada mes me quedan
unos pocos dólares para ingresar en mi cuenta.

Puedo ver tu sonrisa medio sardónica,
pensando, Yep, soy yo otra vez ayudándote.
Tienes razón, papá, y trabajé duro
para sostenerte también en tus últimos días,
diez mil dólares en deudas,
tus facturas impagadas, y ahora tú te has ido,
dejándome para que limpie y recupere
la normalidad, espero. Ah, sí, discutiendo
de aquí para allá quién tenía razón,
lo pasamos bastante bien juntos.

Traducción de Jorge Ordaz.

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