MARIA JOSEFA MUJÍA


Chuquisaca-Bolivia, 1812-1888

EL AMOR


Ídolo falso que el mortal adora

Y que insensato te erigió un altar,
Por quien el hombre su miseria llora,
De quien recibe solo un gran pesar.
Jamás cante tus triunfos, niño ciego;
No herirme pudo tu terrible arpón;
De tus saetas, de tu ardiente fuego,
Conservo ileso y libre el corazón.
Nunca manche las cuerdas de mi lira
Regando en ellas llanto de dolor
De engaños mil que tu deidad respira,
Con que penas sin fin causas traidor.
Mi puro labio de tu copa impía
Jamás gusto la emponzoñada miel,
Que al brindar viertes con sagaz falsía
Muerte, veneno y amargura y hiel.
Nunca mi oído se inclinó a tu acento;
Siempre tu halago lo creí falaz.
Mi alma inocente no perdió un momento
Su dulce calma, su tranquila paz.
Nunca cantar, tirano, tu victoria
Ni tributarte vil adoración
Es mi laurel, mi orgullo, dicha y gloria
Y el mas grato placer del corazón.
Si mi mejilla en llanto se humedece
Y si en el corazón hay amargor,
Si en el la angustia, la dolencia crece,
No es del acíbar de tu copa, amor.
No te conozco, y de esto me glorío!
Tu nombre odioso escucho con horror,
Y, al ver que causas males mil, impío,
Te dice el labio: ¡Maldición, amor!
Se que interés te vence, abate, humilla;
Se que los celos te dan gran temor;
Se que el mortal te inclina la rodilla.
Yo te desprecio y te maldigo, amor!

BOLÍVAR

Aquí reposa el ínclito guerrero:
Bolivia triste y huérfana en el mundo,
llora a su padre con dolor profundo,
libertador de un hemisferio entero.

Al resplandor de su invencible acero,
cayó el león de Iberia moribundo;
nació la libertad, árbol fecundo,
al eco de su voz temible y fiero.

De los soberbios Andes el coloso
yace en la tumba, mas su ilustre nombre,
grande cual ellos inmortal, glorioso.

Honra a la historia y engrandece al hombre
¡Bolívar! Genio de eternal memoria,
nombre que dice: ¡Libertad y gloria!

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