JEAN FOLLAIN


Canisy (provincia de La Mancha), 1903 - Paris, 1971


EN TODO LUGAR


Entre vida y muerte

en todo lugar
sucede que una muchacha
se desviste para verse
cuando sale de la recámara
su belleza
deja lugar a la calma
a veces al mismo tiempo
las manos de aquel que teme su fin
se hunden en el oscuro silencio
Lirio
para retener la esperanza.

LA LECHUZA

Dicen que la lechuza
bebe el aceite de las lámparas del santuario
en las iglesias aldeanas
entra por el vitral quebrado
en esas horas de la noche
cuando el manso y el violento duermen
cuando el amor y el orgullo se agotan
cuando el follaje sueña.
La bestia recalienta su sangre
con el aceite luminoso y virgen.

Traducción Gonzalo Millán.

LAS PASIONES

Un verano pasa
sobre el mundo
un perro tiene para diez años de vida
cada uno persigue su pasión
y si uno bebe vino fuerte
el otro repara la máquina
adecuada a su amarga venganza
o desnuda los pechos
de la anónima sirvienta
mientras el árbol tiembla
imperceptiblemente.

BOUTIQUE

Los hombres vienen a buscar
con una lenta sonrisa
paquetes envueltos
a veces una vela blanca
en esta austera boutique
donde penden ornamentados zuecos de madera
sus voces claman:
"¿Hay alguien aquí?"
Una mujer viene al fin
a servirlos con sus manos
que han recogido el pasto
al borde de estos senderos
que atraviesa ligero una liebre
de especie común.

EL FUEGO

Altas hiedras estirándose
sobre la casa gris
del metafísico
se prendió fuego una noche
aclarando el llano arrasado
en el aire flotaban las cenizas
en el olor de la hierba quemada
después las nubes pasaron calmas
sobre la ruina asaltada
por muchos niños sin madre
que juegan en sus brechas
vestidos con negros harapos
imaginando su vida futura.

LA MANZANA ROJA

El Tintoretto pintó a su hija muerta
pasan autos en la distancia
el pintor está muerto a su vez
largos rieles hoy
encorsetan la tierra
y la cincelan
el Renacimiento resiste
en el claroscuro de los museos
las vocen mutan
a menudo hasta el silencio
está casi exhausto
pero la manzana roja permanece.

UNA ESQUINA VERDE

A veces aparece una criatura
dulce y triste tras una esquina verde.

Nadie sabría decir de dónde viene.

La sobresalta un ruido en el follaje;
sus patas, sus pezuñas, resultan arañadas.

Ella pisa una flor muy pequeñita,
lo hace sin darse cuenta
porque la noche esconde secretos en su niebla.

Traducido por Rafa Parra Soler 


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