EMILE DESPAX




Dax ( Las Landas ) Francia, 1881- Moussy-sur-Aisne , 1915 

IMPRESIONES DE REGRESO

Es este aquel soñado regreso en una quieta
Noche de estío. El tren se marcha. Está en el cielo
La luna como el santo pan de la Eucaristía,
Que alzara ingente obispo de hábitos de violeta,
Y otra igual –su reflejo sin duda-junto al suelo
Pinta en sus alargados vidrios la sacristía.
¡Es tan triste en uncielo de estío transparente
Que la luna, la luna sola, de Dios nos hable!
Tan indefenso el hombre, tan cobarde se siente,
Que recobra el pueril corazón maleable.
Teme a los pensamientos malos de tal manera,
Que parece que un ángel cruza por la pradera.
¡Bruma del prado! ¡Lienzos blanquísimos que un día
El altar adornaron para el mes de María!
Pero el ángel de pies de plata no ha venido.
Tan sólo, en el establo, de una esquila el sonido.
¡Belén! ¡Belén! Como éste soñaba un cielo, mudo,
Sobre el buey, sobre el asno, sobre el niño desnudo.
¿Pica un tábano al buey?... La esquila entonca un cántico…
Y allá lejos, la casa; y en su cuarto pequeño
Juana se despereza para cambiar de ensueño…

Llora el viento, lo mismo que un poeta romántico.

SONETO

Las rosas cubren el umbral de tu mansión,
Y el sol muerto dejóse un rayo en la colina.
Escucha por vez última la dulce y cristalina
Campana. Bésame. Vete… Tienes razón.

Delante de un paisaje que cambia, el corazón
Siempre espera. La noche monótona declina
Y el alma en esta noche su orfandad divina
Y el corazón es para el sueño una prisión.

Un ensueño nos basta. ¿Para qué más? Y si
Algún día un amor profundo se alza en ti,
Sufre de gozo, y deja llorar a tu alegría.

Pero, si en el camino que te lleva a tu aurora
Ves a un niño perdido, que por su madre llora,
Sonríele, y recuerda mi alma, hermana mía.


SONATA

La sombra va cediendo ante el dulzor del canto.
Palideces. Yo tiemblo mirándote a las manos.
¿Somos hoy más divinos, o somos más humanos=
Beethoven en el cielo lo sabrá. Hay un encanto
Solitario… una voz que en la noche se extiende…
Un hondo mar que sueña y un cielo azul que esplende
Sembradores de éxtasis, oh dedos femeninos,
Que encadenáis las almas con los lazos divinos
Y dulces, que se rompen de una palabra al ruido.
A besaros-¡oh dedos!-un ángel ha venido.
Quizás os han rozado sus cabellos de oro.
Silencio… un loco viento este silencio hiere.
Respetad, oh rumores, oh viento, oh mar sonoro,
Esta noche divina y este canto que muere

(Traducido por Pedro Salinas)


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