ANDRÉ SPIRE


Nancy (Meurthe) Francia, 1868-1966



EN EL MUSEO

¡Qué espectáculo! Pero no
Es más que un espectáculo
Goethe

¿Por qué te ocultas? Ya te he visto.
Te he visto en el rincón de sombra suntuoso
Posar en las rodillas la dolorosa frente.
Ven, y dime qué pena
Te crispaba los dedos entre los labios tristes..

-Un día descendí junto a los hombres;
A la trágica vida de los hombres.
Y se reían, ¡se reían!
Busqué entonces refugio en este asilo,
Refugio de belleza que por doquier embisten
Olas de un océano de bajeza.
Y clamé:
¡Puertas de oro,
Galerías de luz,
Telas, joyas, maderas raras, columnas, piedras,
Labor apasionada de manos minuciosas,
Resplandeced, resplandeced!

¡Envolved en destellos mi nuca desolada!
¡Exaltad a los hombres que quisieron
Alcanzar en tus artes maestría;
A los que sin bondad, intrépidos, altivos,
Crearon algo eterno, pensando sólo en sí!

Me contestaron: Ven y mira.

Y vi matanzas y crucifixiones,
Combates, reyes, falsos ojos de cortesanos;
Y cuerpos infantiles acechados por viejos;
Y vientres fatigados de prostitutas lentas;
Y vi conquistadores, enanos, jugadores,
Avaros, locos, mendigos, esclavos…
Y lloré…

JAQUECAS

En adelante… ya nada pospondré.
Walt Withman.
Quise vivir
Con todo el cuerpo, con los brazos, con los músculos
Cuando eras mozo y estabas alegre,
Cuerpo mío.
Dije a la Idea:
Mañana, mañana, mi amiga.
Tiempo vendrá en que pueda permanecer sentado.
Mas como guapas mozas gustan de cuerpos jóvenes,
Tú sólo gustas de cabezas jóvenes,
¡oh, Idea!
Y éstas mis manos, trémulas, esquivas,
Que se alargan, te buscan y te atraen
A mi cerebro roto.

CE DOIG POSÉ ENTRE MES DEUX EPAULES?...

-¿Y este dedo posado entre mis hombros?
-¡Ve, trabaja, trabaja!
Tu lámpara en la mesa traza un círculo claro;
Encierra en él tu pensamiento.
Lo demás, es la noche, los rumores noturnos.
Mil nonadas: en ellas se deshae tu obra.
Contra los que trabajan se ingenia el universo;
¡universo envidioso de cuanto nacer quiere!
-¿Y estos dedos tenaces que las sienes me oprimen?
-Es la noche suave para el que ama su obra,
La noche alta, llena de angustias, llena de pensamientos.
-¿Y estos dedos crueles que me aprietan la nuca?
¿Y estos brazos tendidos que me cubren?
¡Ay! ¡A mi espalda alguno está en acecho!...

¡No, no! ¡No puedes hoy! ¡Esta noche, trabajo,
Y un encantado enjambre de imágenes me guarda!...

SOLO

Me compadecen:
“Miradle, coge su bastón
Y se va, solo.
Nos rehúye. Ved su mirar extraño.
Ni siquiera un libro se lleva. ¿Qué hará?
¿Será unmalvado? ¿Un rebelde? ¿Un enfermo?

¡Solo, apacible carretera blanca,
Por entre tus cunetas con hierbas y con flores;
Por tus guijas que cuentan historias tan antiguas!

Solo, bosque, con la corteza azul de tus abetos;
Con tu viento que entabala coloquios con los árboles;
Y con tus procesiones de hormigas que acarrean
Cuerpecillos de escarabajos.

Solo con vos, praderas empapadas de sol,
Todos rumores, gritos y cabezas erguidas.

¡Solo, y entre vosotros, milanos, alcotanes,
Moscas, búhos, fontanas, rocas, grietas, espinas,
Brumas, nubes, neblinas, crestas, cimas, abismos,
Calor, perfumes, orden, caos, desorden,
Solo entre los diálogos que con bocas rivales
Cambiáis sin tregua!

Solo con mi bastón, solo con mi fatiga,
Con mi polvo, mis sienes que palpitan, mi vértigo,
Y el altivo sudor que humedece mi piel.

Y yo te he contestado: Mujer, estás desnuda.
El cabello, en tu cuello, tiene frescor de copa;
Tu moño, al deshacerse, palpita como un seno;
Tus crenchas son lascivas como tropel de cabras…
Córtate los cabellos.

Mujer, estás desnuda.
Posas en nuestro libro tus dos manos desnudas;
Tus manos, el sutil extremo de tu cuerpo,
Tus manos, sin sortijas, que se adelantan a tocar mis manos…
Mujer, mutílate las manos.

Mujer, estás desnuda.
Tu voz cadente sube de tu pecho;
Tu voz, tu aliento, el calor mismo de tu carne,
Que se tiende en mi cuerpo, que penetra mi carne…
Mujer, arráncate la voz.

O CORPS HUMAIN…

Oh cuerpo humano,
Bendito seas, ¡oh cuerpo humano maravilloso!
Dame que bese todos tus poros,
Dame que bese tus líneas rectas,
Tus superficies, ángulos, corvas y coyunturas.
Cuerpo sagrado, dame que bese tu movimiento,
Oh cuerpo, que mañana yacerás
Eternamente inmóvil.

EL ERUDITO

Cerebro glotón,
Sepultura negra,
Corre el mundo hacia ti y en ti se abisma.

Lo muerdes, lo devoras, lo machaas
Con avidez tan trande,
Que no hay cosa, no hay rosa
Que vuelva a salir por tus puertas,
Prisión.

ESTUDIANTAS

Obrero,
¿te acuerdas de las estudiantes?
De sus sobrias chaquetas, de sus tocas,
De sus ojazos de febril mirada?

¡Cuánta esperanza en aquellas valientes
Muchachas pusimos,
En la violencia de sus tesis,
En el calor de sus gritos!
¡Soñaban con luchas de clases,
Derechos al trabajo, mejoras de jornal,
Emancipación de su sexo, amor libre!
¡Qué miedo pasaban sus pobres mamás!

Obrero, después las he visto;
Las vi con sus maridos, tus patronos.
Llevaban vestidos de moda,
Y al pagar hacían regateos sórdidos.
Revientan de trabajo a sus criadas,
Y dicen; ¡el sueldo por franco, qué robo!
Y murmurando se apasionan
En sus salones Luis XVI,
Discutiendo el color y la forma
De un mantelillo de mesa de té


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