ABEL BONNARD



Poitiers-Francia, 1883-1968


EL FAISÁN

Me van a desplumar en los fogones rojos,
Y espléndido festín soy ya para tus ojos;
En mis alas está, como en el bosque, Octubre,
Un ojo es cada pluma que mi cuello recubre;
Suntuoso, azul y grana, en la mesa extendido
Soy hermoso: parezco todo el otoño herido,
Y antes de que en la obscura cocina me recojas,
Finjo un gran señor muerto que visten muertas hojas.

EL VIEJO AN

Antaño, emborrachado con sus miembros robustos
Brincaba por los setos, hendía los arbustos,
Sus saltos calurosos nos cercaban; rendido
Hoy en su humilde alma la noche se ha tendido.
Dormita. El fuego envuélvele en su caricia humosa.
Y cuando nos alcanza su mirada vidriosa,
Ábrela, alza la testa con movimientos flojos,
Y busca nuestro amor de antaño en nuestros ojos.

LA TORTUGA

Mi viaje es sedentario todavía. Y ahora
Si adelanto o si estoy detenida se ignora.
Voy en mi lentitud, y el paisaje percibo;
Y entonces, ¡oh alegría!, mi lenta marcha avivo.
Mas veo que las cosas no cambian de lugar,
Y cansada, un momento me paro a descansar.
Mañana partiré de nuevo: es mi destino.
Y parezco una piedra en mi propio camino.

EL ESCARABAJO

Yo soy aquel que vive escondido en las flores
Como en divina tumba, y cuando los calores
Recargan el jardín con sus masas brutales,
Recibo todo el cielo bajo techos florales.
Al asomar mi cuerpo por la rosa que adoro,
Me parezco a un avaro oculto en su tesoro.
Vivo como eremita en su celda apartado,
Sin deseos, habiendo mi corola heredado.
Absorto en ella, lejos de mirar curioso,
Profundizo el inmenso estío minucioso.
Tengo alas. Y en mi celda cada vez me hundo,
Pudiendo, entre chispazos, ir a volar al mundo.
Mas en el rojo claustro que he querido escoger
Vivo siempre, y medito y exprimo mi placer
Lejos del torbellino sonoro de las cosas:
He renunciado al mundo, porque tengo las rosas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada