VÍCTOR CASARTELLI


Puerto Pinasco-Paraguay,1943

BAJO OTRO CIELO

I

No son falsos los días
ni apócrifas las noches
para mentir un sol
o fingir una luna:

pero no es éste el sol de mis veranos
ni la luna siguiente como aquella
que ilumina las copas de los mangos.

II

Es falso el paraíso
que me ofrecen las luces
vanas -si no banales-
de estas calles extrañas:

bajo un tajo procaz el muslo ajado
precede a una impúdica sonrisa
que escupe una mentira almibarada.

III

Sin brújula, transido,
extravío mis pasos
en el espúreo andén
de un fragor subterráneo:

miente un perfume el tufo indefinido
que la ola humana exhala en esta bóveda.
¿Dónde el límpido aroma de azahares?

IV

No. No miente
la abollada barra de este decrépito bar:
si es julio -y éste es el Sur-,
el invierno afuera
exige el gabán gastado;
muy adentro el calor fingido
de la no ficticia
caña quemada,
piadosamente quema
el frío de la nostalgia.

V

Impunemente,
este sonido extraño,
con voluntad de duros inmigrantes,
aturde los oídos
y asedia al casto pentagrama de la selva.
Pero siempre resisten los vocablos
en el agreste escudo de su canto.
Y si en cierta pesadilla
de algún retorno ya imposible
el asalto final se precipita,
queda la opción suicida del olvido
en el despeñadero
de las copas de vino.

VI

Las mansas palomas de esta plaza
ya no fingen en mis retinas
una remota bandada de torcazas.
Tampoco mienten los plátanos desnudos
algún espectro ardido de lapachos.

Toca a su fin
esta ardua sucesión de ficciones:
como leño ardiendo,
crepita en mi bolsillo
el boleto de regreso.

CERTEZA

Ignorar es vivir. Saber, morirlo
Vicente Alexandre
Saber, sé. Sé que este otoño
que levanta su torre de agónica soberbia
sobre las foscas ruinas del verano
sucumbirá mañana en la catástrofe
del invierno irrevocable. Así, tan sólo un soplo antes,
ardió la primavera en la hoguera del estío.

En vano el hombre intenta detener
ayeres que continuos le suceden. Desde el soplo de luz
que le alienta a emerger de la tiniebla
de donde viene, en ese mismo viento
ondeando como un gallardete, llega.
Pero apenas una hora
y, avanzando en el círculo perfecto en que gravita,
pasa hollando su sombra que entonces ya declina
y sigue raudo hacia el despeñadero
para hundirse en la misma oscuridad
de la inmortal materia de donde procediera.

Sólo su amor perdura.
Y la misericordia,
que alguna vez acaso una lápida cincele
en la esquiva piedad de la memoria.
POESÍA


a Li Tai Po, que estarábebiendo vino en las estrellas
Esta pasión secreta que nos mueve
a descifrar los símbolos, los sueños,
para cifrar con ellos la certeza,
¿es pasión en verdad o es la quimera
de urdir algunos versos con la trama
del amor, el dolor y la belleza?
Temblando ante la flor que se abre al mundo;
extático ante el beso o la mirada
que se prodigan los amantes núbiles
o sollozando sobre el pecho frágil
de los desamparados,
mi propia voz responde,
malabarando el verbo que se vuelve
–para mi corazón desguarnecido–
canción a la hermosura,
saeta del amor,
amparo en la tormenta.

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