EDWARD LEAR



Highgate-Londres-Inglaterra, 1812 –1888

LIMERICKS

Había una vez un hombre que, ya viejo,
se habituó a comer sólo conejo:
tras comer cuarenta,
se volvió magenta,
con lo que esa costumbre dejó el viejo

Había una chica de ojos tan extraños,
en cuanto al color y en cuanto al tamaño,
que si los abría
la gente corría
por temor de sufrir algún daño

La manera de actuar de ese hijo de Buda
cada día se hacía más mala y más ruda
hasta que un martillazo
dio por cerrado el caso
aplastando de un golpe a ese hijo de Buda
Un viejo señor en un bote
gritaba: "Qué bien, sigo a flote!"
Le dijeron que no
y al momento se hundió,
el pobre señor en un bote.

Un viejo señor con nariz
solía afirmar: "Si decís
que tengo largo el naso
de plano lo rechazo"
Notable el señor con nariz.

En una colina, un hombre de edad
mostraban sin pausa gran movilidad;
subía y bajaba cual ave que vuela,
luciendo la bata que usara su abuela
y luego adornaba a este hombre de edad

Se le dio por tomar a aquel viejo de Troya
tremendas cucharadas de brandy con soya:
cada noche una
a la luz de la luna
mientras contemplaba las ruinas de Troya.


(Traducciones de Pablo Gianera,
Mirta Rosenberg y Guillermo Saavedra)
Diario de Poesía N°64 -2003


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