EDITH SÖDERGRAN


San Petersburgo-Rusia,1892 - Raivola-Finlandia 1923




EL TRIUNFO DEL SER…


¿Qué temo yo? Soy parte de la infinitud.

Parte soy de la gran fuerza del todo,

un mundo solitario dentro de millones de mundos,

una estrella de primera magnitud, la última en extinguirse.

¡Triunfo de vivir, triunfo de respirar, triunfo de ser!

Triunfo de sentir el tiempo, frío como el hielo, discurriendo por mis venas,

y de oír el silencioso río de la noche,

de erguirme sobre la montaña bajo el sol.
Tiempo: gran transformador, gran destructor, tiempo: mago,
¿vienes acaso con nuevas intrigas, con mil astucias, para ofrecerme existencia
como un poco de simiente, como una serpiente enroscada, como un peñasco en medio del mar?
¡Tiempo: asesino, aléjate de mí!
El sol me llena el pecho de dulce miel hasta el mismo borde,
y me dice: las estrellas acabarán apagándose, pero siempre lucen sin miedo

(De "Lira Septembrina", 1919)

ESPERANZA

Como quiero ser libre
me río de las nobles elegancias,
me remango la blusa.
La pasta de la poesía fermenta…
Qué tristeza
no poder cocer catedrales…
La altura de las formas:
diana de mis esfuerzos.
Hija de tu tiempo:
¿No tiene tu espíritu su propia corteza?
Antes de morir he de cocer
una catedral.

LA ÚLTIMA FLOR DEL OTOÑO

Yo soy la última flor del otoño.

Fui mecida en la cuna del verano,
fui puesta en guardia contra el viento del norte,
rojas llamas florecieron
en mis albas mejillas.
Yo soy la última flor del otoño.
Soy la simiente más joven de la primavera difunta,
es tan fácil ser la última en morir:
he visto el lago tan mágico y azul,
he oído latir el corazón del verano difunto,
mi cáliz sólo contiene la semilla de la muerte.
Yo soy la última flor del otoño.
He visto sus profundidades estelares,
he contemplado la luz de cálidos hogares lejanos,
es tan fácil seguir la misma senda,
cerraré las puertas de la muerte.
Yo soy la última flor del otoño.

Versión de Renato Sandoval e Irma Sítanen

EL ANSIA DE LOS COLORES

Porque soy pálida amo el rojo, el amarillo y el azul,
la gran blancura es melancólica como el crepúsculo
en la nieve,
como cuando la madre de Blancanieves a la ventana se sentaba
anhelando también para sí el rojo y el negro.
El ansia de los colores es el de la sangre. Si tienes sed
de belleza
cerrar debes los ojos y mirar en tu propio corazón.
Pero la belleza teme al día y a las miradas excesivas.
Pero la belleza no soporta el ruido ni los movimientos excesivos -
no debes llevar tu corazón hasta los labios,
perturbar no debemos los nobles anillos de la soledad y del silencio, -
¿se puede hallar algo más grande que un enigma sin resolver
y con extraños rasgos?
Taciturna seré toda mi vida,
una habladora es como el gárrulo arroyo que a sí mismo se traiciona,
un árbol solitario seré yo en la llanura,
los árboles del bosque perecen de ansia después de la tormenta,
debo estar sana de pies a cabeza y tener dorados rayos en la sangre,
debo ser inocente y pura como una llama de húmedos labios.

VIERGE MODERNE

No soy mujer. Soy un neutro.

Soy un niño, un paje y una osada decisión,
soy un rayo risueño de un sol escarlata...
Soy una red para todos los peces golosos,
soy un brindis en honor a todas las mujeres.
soy un paso hacia el azar y la ruina,
soy un salto en la libertad y en el yo...
Soy el murmullo de la sangre en el oído del hombre,
soy un escalofrío del alma, el ansia y la negación de la carne,
soy el anuncio de nuevos paraísos.
Soy una llama inquisitiva e intrépida,
soy agua, honda más audaz hasta las rodillas,
soy fuego y agua sinceramente unidos por libre decisión.

Versión de Renato Sandoval e Irma Sítanen

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