ANNE BRONTË

Thorton, Yorkshire del Oeste-Inglaterra, 1820 –Scarborough; 1849

EVOCACIONES.
(A Reminiscence)


Si, ¡te has ido! Y nunca más
Tus sonrisas resplandecientes me llenara de gozo;
Pero puedo pasar la vieja puerta de la iglesia,
Y caminar el piso que te cubre,

Puedo soportar el frío, la lápida húmeda,
Y pensar que, sobrecogido, en la tierra yace
El corazón más tranquilo que he conocido,
El más amable que nunca más conoceré.

Sin embargo, aunque no pueda verte más,
Es un consuelo aún haberte visto;
Y aunque tu vida efímera se acabo,
Es agradable pensar lo que has sido;

Pensar en un alma divina tan cercana,
Dentro de una especie de ángel tan bello,
Unido a un corazón como el tuyo,
Alegraste una vez nuestro ámbito humilde.

SÚPLICA.
(Appeal)

Oh, estoy muy cansada,

A pesar que las lágrimas ya no fluyen;
Mis ojos están cansados de llorar,
Mi corazón está enfermo de dolor;

Mi vida es muy solitaria
Mis días pasan con dificultad,
Estoy cansada de lamentaciones;
¿No vendrías por mí?

Oh, tú que conoces mis anhelos
Por ti, día a día,
Mis esperanzas, tantas veces arruinadas,
¡Tú no te demorarías tanto!

VERSOS COMPUESTOS EN EL BOSQUE EN UN DÍA TEMPESTUOSO.
(Lines Composed in a Wood on a Windy Day)

Mi alma está despierta, mi espíritu se yergue

Y es llevado a lo alto en las alas de la brisa;
Por encima y alrededor de mí, el viento salvaje está rugiendo,
Despertando para arrebatar la tierra y los mares.

La hierba alta se marchitó bajo la mirada del sol ,
Los árboles desnudos lanzan sus ramas a lo alto;
Las hojas muertas, debajo de ellos, están bailando alegremente,
Las nubes blancas se deslizan por el cielo azul.

Me gustaría ver cómo el océano está azotando
La espuma de sus olas en torbellinos de espuma;
Me gustaría ver cómo las olas orgullosas están corriendo,
Y ¡oír el rugido salvaje de su trueno hoy!.

LA PALOMA EN CAUTIVERIO.
(The Captive Dove).

Pobre paloma inquieta, te compadezco;

Y cuando oigo tu gemido lastimero,
Lloro por tu cautividad,
Y en tus aflicciones olvidar la mía propia.

Para verte estar preparada para volar,
Y batir aquellas alas tuyas inútiles,
Y la mirada distante en el cielo,
Derretiría el corazón más duro que el mío.

En vano ¡en vano! No puedes ascender:
El techo de tu prisión te confina allí;
Sus hilos delgados engañan tus ojos,
Y apaga tus ansias de desesperación.

Oh, tú fuiste hecha para vagar libre
En el soleado prado y por el umbroso bosque,
Y más allá del mar agitado,
En climas más lejanos, ¡para errar a voluntad!

Sin embargo, has tenido al menos un compañero amable
Tu corazón un poco desanimado para alentar,
Y compartir contigo tu estado cautivo,
Para que pudieras ser feliz ahí.

Sí, hasta ahí, si, escuchando al lado,
Una querida compañera fiel de pie,
Mientras miraba en su ojo completamente brillante,
Tú podrías olvidar tu bosque nativo

Pero tú, pobre paloma solitaria,
Debes realizar, desatendiendo, tu gemido sin alegría;
El corazón que la naturaleza formó para amar
Debes sufrir, abandonada y sola.

EL PENITENTE.
(The Penitent)

Lloro contigo, y aún me regocijo

Que te deba doler tanto;
Con un coro de ángeles acompaño mi voz
Para bendecir la aflicción del pecador.

Aunque te hallas alejado de amigos y familiares,
Y rías con desdén de tu profundo dolor;
Oigo al gran Redentor decir;
“Te bendeciré aunque llores”.

Manten tu curso, no consideres extraño
Que los hilos terrenales estén divididos:
El hombre puede lamentar el cambio maravilloso,
Pero “¡hay alegría en el cielo!”

SI ESTO ES TODO.
(If This Be All)

¡Oh Dios! Si esto es verdaderamente todo

Lo que la vida puede enseñarme;
Si en mi frente adolorida no cae
Rocío fresco de Ti,

Si con una luz no más brillante que esta
La lampara de la esperanza puede brillar,
Y puedo solo soñar de felicidad absoluta,
Y despertar cansada de la congoja;

Si el consuelo de la amistad declina,
Cuando otras alegrías se van,
Y el amor se mantiene tan alejado,
Mientras voy errante,

Deambulando y trabajando duro sin hacerme,
Esclava de la voluntad de otros,
Con cuidado constante, aún con dolor frecuente,
Despreciada, olvidada;

Entristecida de mirar el vicio y el pecado,
Todavía impotente de acallar
El silencio habitual desde dentro,
Crece del torrente exterior:

Mientras que todo lo bueno lo impartiría,
Los sentidos los compartiría,
Y los pondría atrás de mi corazón,
Y allí los volví a la amargura;

Si las nubes deben siempre mantener a la vista
Las glorias del sol,
Y debo padecer el ensombrecimiento invernal,
Antes del inicio del verano;

Si la vida debe estar tan llena de cuidados,
Entonces llamame cerca a Ti;
O dame suficiente fuerza para soportar
El peso de mi miseria.

http://centaurocabalgante.blogspot.com/2013/02/poemas-de-anne-bronte.html

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