VASSILIS VASSILIKOS



Grecia, 1934

Y, sin embargo, no existe poesía
donde no existe esperanza.
Todos los grandes poetas
eran grandes optimistas
que conocían a la perfección
la longitud de cada túnel,
la longitud de cada soledad.

Vasilis Vasilikós, 
Epílogo. Grecia,1934.

EN LA NOCHE

En la noche de la Seguridad
detienen al obrero.
Escribía, dicen, pintadas sobre las paredes.
Le han arrancado las uñas con pinzas
una tras otra, como deshojan
las margaritas: ¿Me quieres? ¿No me quieres?
En este caso: «Libertad o muerte».
En el quinto dedo, el de la uña grande,
aquel con el que se limpiaba la oreja,
encontraron «libertad». Pero en la décima
lo encontró la «muerte». Para no
matarlo le pidieron su firma
en apoyo al régimen.
Y dijo: «Las manos son para los andamios.
No saben, aunque pudieran, cómo
retener el lápiz. Un obrero menos:
no es una cosa que haga falta».
En la noche de la Seguridad 
detienen al obrero.
Las uñas crecen solas
como las barbas de los difuntos
más allá de su muerte



No hay comentarios:

Publicar un comentario