TAKIS VARVITSIOTIS



Tesalónica-Grecia, 1916-2011

NUNCA DIGAS

Nunca digas que la vida no es bella.
Cuando veas que la luz disminuye,
Cuando las hojas secas caigan a tus pies
Y todas las campanas saluden a las sombras,

No digas que la vida no es bella.
La colina se vestirá con la neblina de tus ojos,
Los brazos rodearán la columna sepulcral.
Y el ave de tu voz siempre quedará crucificada.

Pero no digas que la vida no es bella.
Los sonidos del día no llegarán a tus pálidos labios,
Tampoco las primaveras cantarán bajo tus párpados,
Sólo una nube alguna vez te refrescará al amanecer
Y suspendida en el aire una flor estará de luto por tu silencio.

Pasarán años y años, pero tú no pidas
Volver a ver tu color en la penumbra de los ángeles,
No olvides las rosas blancas,
No olvides el polen del cielo,
No digas que la vida no es bella.

No envidies el perenne destino de la piedra,
Los mármoles impecables, la gota congelada,
La eterna, que cuelga del árbol del tiempo,
Ni un nombre desnudo y amargo como tu sueño.

Sólo baja más profundo, muy profundo, en el lecho
De la tierra, donde tienden sus raíces los cipreses,
Hasta que la tarde se incline serena a confiar
Su estrella más secreta a tu húmeda cripta.

Y luego rasga la tela de araña que te envuelve,
Levántate con los huesos llenos de música,
Y si tu sombra es tan amplia, que nos cubra a los dos,
Pero ten cuidado no te engañes, no olvides,
Nunca digas que la vida no es bella.


EL CIELO ESTÁ MUY AZUL

II semble que ce soit le ciel qui ait 
le dernier mot. Mais il le prononce 
á voix si basse que nul ne l'entend 
jamais.
René Char 

Decías: el cielo está muy azul 
Un círculo inmenso donde se hunden los años 
Un círculo inmenso donde se hunden las estrellas 
Nos separa de la tierra nos une a la tierra 
Parece un camino que llevara a un extraño 
Cementerio de pájaros parece un río transparente 
El cielo está muy azul como una voz que brilla 
Anunciando el más prodigioso nacimiento 
Las más prodigiosas metamorfosis 

SIN MÚSICA

En las hojas secas 
Se mece la estación 
El jardín está lleno de manos cortadas 
Cerrad mi corazón 
Cerrad mis ojos 
Estoy cansado de recoger muertos 
Ay 
Sólo las amapolas 
Vuelven a encontrar 
Su sangre en la hierba 
Los hombres ya no conocen la música 
Los árboles han desaparecido 
Sólo quedó el cielo 

SOLSTICIO INVERNAL 

Tierra donde se guardan pasos perdidos 
Sangre y llamas 
Cripta donde arden alas 
Silenciosas camelias 
Tierna hierba que crece 
En durísimas bocas 
Remolinos que presagian 
Una claridad distinta 

El pico de los pájaros 
Desangra el pecho de la primavera 
Eterniza heridas 
Dibuja tormentas 
Aromas peligrosos 
Circundan la tarde 
Más arriba las bellas muchachas 
Con la cabeza cortada 
Cantan a las cataratas 

MANOS UNIDAS

Hay muchachas hermosas como la nieve 
Rojas como las amapolas 
Que prestan su color a los pájaros 
Y abandonan sus manos en el arroyo 
Que al anochecer 
Encienden en el cielo 
Una lámpara 
o una sonrisa 

INVIERNO TÚ

Invierno tú 
Escafandra impenetrable 
Del olvido 
Saqueo de la cabellera 
Que se marchitó 
Osario inmutable 
Duro 
De esmalte 
Reloj de sangre 
Detenido 
Ojo de vidrio 
Multiplicado 
Rosa de papel 
Ajada 
Hecha con los tizones 
De los días 
Chispa azul 
En el yunque del año 
En las pupilas 
De una hermosa muchacha 
Que se abre las venas 

DIEZ POEMAS DE LA CÓLERA Y EL DEBER 

Aprendimos el amor y la muerte 
Viajando de una orilla a la otra 
Sobre la proa de un barco 
Repartiendo claveles rojos 
A los náufragos 
Descubriendo abundantes milagros 
Que no desaparecen 
Aunque cerremos los ojos 
Aprendimos el amor y la muerte 
Siguiendo un río donde se mezclan 
Sangre y luz 
Tocando una trompeta 
Que hermanaba a todos los hombres 
Que derribaba las murallas 
Y las convertía en polvo amarillento 
Aprendimos el amor y la muerte 
Solos en una celda 
A veces escondidos en un baúl 
A veces apretados 
En una franja de sol 
Que podía apagar 
Inclusive la mano 
De un visitante indiferente 
Aprendimos el amor y la muerte 
Allí donde hoy reina el silencio 
Entonando cantos joviales 
Recogiendo con una pala la nieve 
Acortando con nuestra alegría la distancia 
Que separa la tierra del cielo 

QUIÉN ESCONDIÓ EN NUESTRAS VENAS

¿Quién escondió en nuestras venas 
Sonidos de palomas? 
En las paredes crecieron alas 
Esta noche el tiempo está mudo 
Y todas nuestras palabras se hacen trizas 
En el cristal del vacío 
Crujen los postigos abiertos de par en par 
El viento relumbra 
Trae hasta aquí el aroma de la hierba 
En la proa del barco se izó 
Como un blasón 
Nuestro destino 

NADIE PASA

Nadie pasa 
El negro círculo del silencio 
Las muchachas se detienen desconcertadas 
Y pliegan sus alas 
Los muchachos murmuran "viene el otoño" 
Y se escuchan trompas 
Interminables adioses 
La nieve prematura 
Que cae sobre el techo 
La voz de los muertos que se derrite 
Como una gota de ámbar 
Sobre un vidrio helado 

LA NOCHE EL RÍO EL TIEMPO

Las estrellas meditan 
Las estrellas conversan 
Un pájaro canta 
En el umbral del duelo 
La noche desciende 
Sobre las voces de las muchachas 
Ellas se convierten 
En hojas silenciosas 
Más grises que el olvido 
El tiempo no las escucha ya 
Se transforman entonces 
En rumoroso río 
Y la noche desciende sobre él 
El tiempo se vuelve también 
Río voces de muchachas 
Noche que mata indiscriminadamente 
Penetrante fulgor 

CABALLOS LEVES COMO EL AZUL DEL CIELO

Caballos leves como el azul del cielo 
Acuosos como el vapor 
Caballos que pasan como nubes 
Señalando con sus cascos 
La melancolía del mármol 
Caballos que arrastran la carroza 
Fúnebre o el coche nupcial 
Caballos súbitos como relámpagos 
Como fulgores fosforescentes en la noche nevada 
Caballos inalcanzables con la cabeza cortada 
Que atraviesan la grandiosidad de la nada 



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