OLGA VÓTSI


El Pireo-Grecia, 1922-1998

CÍRCULOS DE LA EXISTENCIA

Círculos de la existencia— 
anhelamos permanecer en uno de ellos, arriba, en el más luminoso, 
ese que juega constantemente con el sol, con las hojas, con el 
rocío. 
Pero las aguas nos arrastran más abajo, 
hacia otros círculos más ricos que aquél, más oscuros, 
para tocar con las manos temblorosas las primeras raíces de la 
vida, para alcanzar la corriente donde brotan las lágrimas, las voces 
más hondas. 

AFUERA BRILLA EL ALIMENTO

Pertenecemos a los pájaros. 
Al delicado trino de su voz, 
nudo aéreo a cuya señal 
marchamos arrobados. 
Al vasto mundo pertenecemos, 
a la luz, al aire sereno, al cielo. 
Fuera de nosotros buscamos volcarnos 
cuando adentro todo vacila y desaparece, 
como niños y frágiles ciegos 
tomados del vestido de una madre. 
Afuera brilla el alimento, 
doloroso y sobrenatural, 
listo como un astro para brillar 
en nuestras entrañas, 
y nuestra indigencia 
espera como un perro para tomarlo 
y alimentar los laberintos del alma. 

DE LAS FUENTES
Todos quieren beber de las fuentes. 
Uno empuja al otro al abismo 
y el ansia secreta brilla como un cuchillo en la noche. 
Todos han arrojado 
a los pozos a alguien vivo 
y han tapado con las manos el horror. 
Deseos intactos que no salen a la luz. 
Sólo el sueño libera la boca 
y escuchamos los ladridos del bosque, 
nos detenemos en sus lindes 
y temblamos. 

SOMOS CUERPO
Somos cuerpo. 
Sus recios nudos nos atan al gemido. 
Allí están cautivos nuestros miembros. 
Quieren moverse, huir, 
pero no pueden. 
Nos ha atravesado las manos 
con el clavo del dolor 
que todo el amor de nuestras entrañas 
trata de arrancar. 
El amor, el amor, 
que sólo en el cuerpo quiere habitar, 
permanecer como un esclavo allí para siempre 
o encontrar dolorosamente los oscuros escalones 
que llevan a la secreta puerta del cielo. 

EL ALMA NUEVA
Entonces, se abrirán de repente las flores y las hojas, 
violentamente el cuchillo entrará en la carne nueva, 
aletearán atemorizados los párpados. 
En la profusión de besos, 
entre tantos sonidos ahogados en la alfombra, 
madurará en la sangre el alma nueva. 
Y así la tierra estará preparada 
para nuevos conocimientos, 
para otros círculos sucesivos de dolor. 
Pero secretamente en el centro de la existencia, 
como en medio de un mar silencioso, 
temblará la oculta red tendida 
para atrapar la imagen de la felicidad. 

NO TIENES NOMBRE
Mientras más cerca de mí palpitas, más me circundas, 
tocas mis cabellos, enciendes mis mejillas, tanteas mi ropa, 
y no tienes nombre para llamarte, 
súbito estremecimiento de la vida, 
viento que se levanta de las entrañas invisibles de la música, 
de la oscura raíz de la tierra. 
No tienes nombre para llamarte. 
Pero tu felicidad agranda los surcos de mi existencia, 
porque contigo respiro en la Verdad, 
porque tiemblo, como un ardiente deseo, en el ritmo secreto 
del mundo

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