NIKOS KARIDIS


Grecia, 1917-1984


LOS CUATRO ANGELES

Poco muy poco antes del final
pensando que el tiempo que queda
llegará hasta el cielo
el mismo cielo de la asunción de Edipo
hablaré de los días que vendrán
sellados con un sol nuevo
y encenderé hogueras en los cruces
adoración al agua de lluvia.

Será entonces que te escribiré todas las noches
sobre ausencias que atormentaron nuestras vidas
cuando proyectores encendidos
glorificaban a Epidauro 1
con los granados en flor cantando
junto al mar

y yo cerrando con llave puertas y ventanas
para que la luna no se vaya.

Así muy poco antes del final
amanece y anoche con alegría
sin preparativos de viaje
con los espejos llenos de estrellas
sanadas las heridas escritas
y cuatro ángeles sosteniendo
los cuatro vientos.

1 Ciudad antigua de la Argólida , famosa por la acústica
de su teatro que se construyó en el siglo IV ac.
Tomado de Hasta la entrada, 1980
Versiones de Francisco Torres Córdova 

DESIERTAS PLAYAS VÍRGENES AL MEDIODÍA

Desiertas playas vírgenes al mediodía
camas con las sábanas limpísimas intactas
un viejo sillón de terciopelo vacío
ventanas cerradas por años
manos en alto que gritan me rindo
un niñito que mira su globo suelto en el cielo
el teléfono que suena toda la noche con desesperación
estaciones ferroviarias con trenes muertos
muchachos que languidecen en Oxford por una tesis
muchachas que reducen su vida por un título
ríos nocturnos con agua oscura

Ya no sé si es pesadilla
no sé si son Erinias 2
Pero sé que por ahí empieza el Amor
sé bien que por ahí termina la muerte.

2 Son tres divinidades: Alecto, Tisífone y Megera. Para los
romanos son las Furias. Su misión esencial es la venganza
del crimen, sobre todo los perpetrados contra la familia.

Tomado de Anécdotas definitivas, 1985
Versiones de Francisco Torres Córdova

ALEJANDRA 2

Ven a verme perdido entre
mis libros escribiendo cartas
a Bancos y al Fiscos
sobre Ezra Pound, Stravinsky Y MacCarthy
hablando de libertad y pago
subiendo escaleras
encendiendo velas de Pascua
abrazado a médicos muertos
y llaves oxidadas que
no abren ninguna puerta.

Ven a verme hundido
en mis libros haciendo cuentas
pagarés timbres sellos
contando cuántas veces me fui
cuántas veces me ahogué
ah cuánto te amaba aquellos años
a ti que te llamaban Alejandra
los cielos y las campanas de Monevasiá.

Versión de Francisco Torres Córdova
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