NIKOS ENGONOPOULOS


Atenas-Grecia, 1910-1985 

ELEONORA


for hands she hat non, nor eyes, 
nor feet, nor golden Treasure of hair.

(vista de frente) 
sus cabellos son como cartón 
y como un pez 
sus dos ojos son 
como una paloma 
su boca 
es como la guerra civil 
(en España) 
su cuello es un rojo 
caballo 
sus manos 
son 
como la voz 
del espeso 
bosque 
sus dos pechos son 
como mi pintura 
su vientre es 
la historia 
de Beltrando y Crisanta 
la historia 
de Tobías 
la fábula 
del asno 
el lobo y la raposa 
su sexo es 
un agudo silbido 
en la quietud 
del mediodía 
sus muslos son 
los últimos destellos 
de la recatada alegría 
de las aplanadoras 
sus dos rodillas 
Agamenón 
sus adorados 
y pequeños pies 
son el verde 
teléfono con los ojos rojos 
(vista de atrás) 
sus cabellos 
son 
una lámpara de querosén 
ardiendo 
en la mañana 
sus hombros 
son 
el martillo 
de 
mis deseos 
su espalda 
los 
anteojos 
del mar 
el arado 
de falsos 
ideogramas 
silba 
tristemente 
en su cintura 
sus nalgas 
son 
cola de pescado 
sus muslos 
son 
como 
un rayo 
sus pequeños talones 
iluminan 
los 
malos 
sueños 
matinales 
y finalmente 
es 
una mujer 
mitad 
hipocampo 
y mitad 
collar 
acaso también 
sea 
en parte pino 
y en parte 
ascensor. 

EL BARCO DEL BOSQUE

sé que 
si tuviera 
un traje 
—un frac— 
de color verde claro 
con grandes rojas oscuras flores 
si en lugar del 
arpa eólica 
e invisible que me sirve 
de cabeza 
tuviera un pan de jabón 
verde 
para apoyar 
suavemente 
uno de sus bordes 
entre mis hombros 
si fuera posible 
reemplazar 
el santo sudario 
de mi voz 
con el amor 
que tiene 
una muchacha metafísica y musical 
por los negros paraguas de la lluvia 
quizás entonces 
sólo entonces 
podría expresar 
la fugaz visión 
de la alegría 
que tuve una vez 
—cuando era niño— 
mirando 
devotamente 
en los ojos redondos 
de los pájaros. 

GRANADAS = SO4 H2

escucha como ruedan las lágrimas 
igual que los árboles inmóviles 
muda 
y solitariamente 
cuando cae la noche 
y sin embargo el jardín 
—digo— 
con innumerables ventanas 
era inmenso 
y su verde césped 
llegaba hasta el mar 
exactamente allí donde comenzaba 
la arena amarilla 
en esa arena 
amarilla 
entonamos 
—me parece— 
nuestros más hermosos cantos 
y sin embargo allí 
nos arrojaron 
puñados 
de piedras y guijarros 
y los guijarros eran 
los blancos 
dientes eróticos 
de las mujeres 
que amamos 

LOTO

¿dónde nos conducirá 
el miedo 
de las alas 
cuando 
los salmos de las palancas 
sacudan 
la frágil vida del Partenón? 
¿o quizás un espejo verde 
—un espejo simple verde aterciopelado— 
es suficiente 
para contener 
los sollozos 
—los rítmicos y sordos sollozos— 
de las subterráneas 
láminas de metal? 
silencio 
gota 
mandíbula 
crisol. 

GLOSARIO DE LAS FLORES

¿la poesía o la gloria? 
la poesía 
¿la bolsa o la vida? 
la vida 
¿Cristo o Barrabás? 
Cristo 
¿Galatea o una cabaña? 
Galatea 
¿el Arte o la muerte? 
el Arte 
¿la guerra o la paz? 
la paz 
¿Hero o Leandro? 
Hero 
¿la carne o los huesos? 
la carne 
¿la mujer o el hombre? 
la mujer 
¿la línea o el color? 
el color 
¿el amor o la indiferencia? 
el amor 
¿el odio o la indiferencia? 
el odio 
¿la guerra o la paz? 
la guerra 
¿ahora o siempre? 
siempre 
¿éste u otro? 
éste 
¿tú u otro? 
tú 
¿alfa u omega? 
alfa 
¿la partida o la llegada? 
la partida 
¿la alegría o la tristeza? 
la alegría 
¿la tristeza o el tedio? 
la tristeza 
¿el hombre o el deseo? 
el deseo 
¿la guerra o la paz? 
la paz 
¿amar o ser amado? 
amar 

"RECUERDO DE CONSTANTINOPLA" 

sobre el muelle de mármol del palacio 
se han depositado a distancias aproximadamente regulares 
altas pilas de madera 
que los barcos trajeron de lejanas 
costas boscosas 
unas son pilas de finos 
y esbeltos troncos como cuerpos de muchachas 
y otras de grandes 
descomunales 
árboles 
y llueve sin cesar y la persistente lluvia empapa 
la madera sin gracia 
y brillan los mármoles del embaldosado 
que el agua interminablemente lava y vuelve a lavar 
y el cielo está pesado y oscuro 
—¿quién sabe acaso qué hora del día es?— 
no permite abrigar ninguna esperanza 
(la orilla de enfrente ha desaparecido 
diríase que nunca existió) 
y el mar está opaco y revuelto 
como si las gruesas gotas de lluvia que lo abruman 
hubieran despertado en sus entrañas una furia monstruosa 
que con gran esfuerzo 
logra contener 
nadie más parece estar en este desolado lugar 
excepto yo —yo mismo— 
que permanezco de pie con mis rojos cabellos empapados 
y pegados a la frente 
los tormentos del amor me han traído a esta noble playa 
y toda mi mente está en una espléndida 
y soberbia magnolia 
que en esta región 
arraiga y florece


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