KIKÍ DIMULÁ



Atenas-Grecia,1931 

LLANTO TOTAL

¿Qué sucede? 
¿Y qué enemistad secular lo separa 
de lo que no sucede? 
Asfixiante vacío el auditorio. 
¿Nadie responderá? 
Preparo un largo viaje. 
Con los mismos movimientos que uno hace 
cuando se queda. 
Hacia mi profundo y lejano cambio voy. 
¿Qué sucede? 
¿Qué miedo llora 
y es tan resbaladizo lo que cambia? 
Tuve tantos pares de ojos 
para ver de cerca de lejos 
para adentro para afuera 
para así y de otro modo 
para esto y aquello 
para lo alto para lo bajo 
para los eclipses de personas 
raramente en general de los fenómenos, 
tantos pares de ojos 
y qué madurez cleptómana los arrebató 
dejándome sólo un par 
para ver lo que se me roba. 
Las cenizas preparan una gran urna. 
Preparo un largo viaje. 
Con los mismos movimientos que uno hace 
cuando se queda. 
Hacia mi profundo y lejano cambio voy. 
¿Qué sucede? 
¿Qué muerta estación de vida 
honran tantas salvas de silencio? 
¿Los ojos de qué Terminado lloraron 
y es tan resbaladizo lo que cambia? 
¿Qué Fin resistió 
diciéndole cara a cara al Principio no te conozco?
Las cenizas preparan una gran urna. 
Preparo un largo viaje. 87
Con los mismos movimientos que uno hace 
cuando se queda, 
como uno se queda con los mismos movimientos 
que hace cuando parte. 
Hacia mi profundo y lejano cambio voy. 
¿Qué sucede? 
Una demora se enamoró de lo Oportuno 
y éste la apartó: 
déjame tranquilo vieja bruja. 
Oportuno bribón, mimado Tiempo. 
¿Alcanzaré a llegar 
a tiempo a mi lejano cambio? 
¿Qué miedo llora 
y a qué distancia estoy y adonde voy 
mojada hasta los huesos? 
¿Y cuando llegue allí 
cuánto todavía deberá morir, 
qué honoríficas salvas de silencio 
y cuáles otras volveré a escuchar 
y cuántas veces más 
deberé partir 
viajar sin interrupción 
hacia mi total y más profundo 
y lejanísimo cambio? 
He concluido. 
Saco el único par de ojos que me queda 
y hago una reverencia. 
El asfixiante auditorio vacío llora. 
¡Qué llanto total! 

CORRE BUSCA

De tanto en tanto el futuro nos recuerda 
por lejos que se encuentre, 
todo o parte del mensaje recibimos, 
escrito siempre de prisa 
porque continuamente parte 
todavía más lejos. 
¿Qué podemos hacer? 
Escritos que permanecen ilegibles. 
Ninguno de nosotros sabe 
leer lo que escribe el futuro. 
Excepto unas pocas 
esperanzas letradas. 
Corre busca. 

VOZ EN LAS CALLES VACÍAS 

A ti te haré un precio mejor. 
Mi voz es desconocida 
en los grandes dramas de nuestro planeta: 
aniquilamiento del derecho, hambrunas que comen 
su supervivencia para vivir, 
feroz contrabando de iniquidades, 
ventajas nucleares, 
guerras turistas 
decisiones que circulan 
de incógnito con anteojos negros 
en medio de arbitrariedades antibalas. 
Y todo eso gobernado 
por el antiquísimo, omnipotente Así. 
Mi voz no es oída 
en los terribles dramas de nuestro planeta. 
Nunca se alzó entre el griterío 
para maldecir en verso 
cuanto en la tierra divide en dos, 
una mitad abono 
la otra mitad para cosechar. 
Mi voz es baja y está apartada 
como la sabiduría y como el miedo, 
tiene la misma intensidad de lo débil, 
la misma sonoridad del silencio. 
Se derrama en lo cotidiano y lo pequeño 
y se inmola cada día en su pira. 
Y éste es su clamor interior, 
su exasperado escalofrío, 
su maldición en verso a lo inconmensurable, 
su desvelo 
junto a los lamentos de los grandes dramas, 
su disimulado y endeble empellón 
al antiquísimo y omnipotente Así. 
Aúlla el destino 
el cambio se hace el sordo 
ante la antiquísima, venerable 
estentórea voz de la Necesidad. 
Nunca le llegó su eco. 
Decisiones de incógnito con anteojos negros 89
lo amordazan en el camino. 
¿Por qué resonaría mi propia voz 
cortando laureles de soberbia 
de la voz del Mundo? 
Mi voz es respetuosa 
de la vencida voz del Mundo. 
Aúlla el destino 
el cambio se hace el sordo. 
El verbo estruendoso: Narciso. 
Y si se inclina sobre las atrocidades 
asegura muchos más espejos. 
No, no se refleja mi voz 
en las negras atrocidades. 
No toma parte 
a paso redoblado, no clama a coro 
para que las montañas se conviertan en colinas, 
las colinas en montañas. 
Permanece baja como una colina. 
No, no es mi voz 
libertad o muerte. 
Es un calabozo de voces 
eutanasia 
un blanco resistente 
a las ganas de divertirse del loco nuclear 
y que da así tiempo 
para que alguna otra se salve. 
Es mi voz un escabel 
para palabras cansadas, 
para conclusiones que regresan vencidas. 
Es mi voz el silencioso paseo 
de una escritura solitaria 
por lluviosas calles vacías. 
A ti te haré un mejor precio 
dijo la Nada al Algo 
y el imbécil lo creyó. 

INERCIA INDIRECTA

Bendito sea el Obstáculo 
mil veces bendito. 
Árbol de oscura justificación 
que nos exime de culpa, 
donde encuentra fresca absolución 
la Maniobra desertora, 
donde desayuna lentamente 
su coartada cotidiana 
nuestra Enajenación.


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