ALEXANDROS MATSAS



Atenas-Grecia, 1911-1969

EN EL BANQUETE

Un dios extraño se sentó en el banquete,
Eros, el no invitado. No lo vieron
los esclavos ni los comensales.
Sólo tú.

Quiso probar dos vasos,
los nuestros; y se volvió ambrosía
el vino y las amapolas yedra
de Dióniso.
Nuestros ojos brillaron más hondamente
y tembló nuestra voz; afuera la noche
nos invitaba, venerable, a la protección
de su silencio.

Esta noche, la Noche mantuvo más lentas
a las Pléyades y a la luna
Pasifae



No hay comentarios:

Publicar un comentario