RAUL BOPP

Tupancireta-Brasil,1898-Rio de Janeiro, 1984


FAVELA


Meio-dia.

O morro coxo cochila.
O sol resvala devagarzinho pela rua
torcida como uma costela.

Aquela casa de janelas com dor-de-dente
amarrou um coqueiro do lado.

Um pé de meia faz exercícios no arame.

Vizinha da frente grita no quintal:
— João! Ó João!

Bananeira botou as tetas do lado de fora.
Mamoeiros estão de papo inchado.

Negra acocorou-se a um canto do terreiro.
Pôs as galinhas em escândalo.

Lá embaixo
passa um trem de subúrbio riscando fumaça.

À porta da venda
negro bocejou como um túnel.

COBRA NORATO

I

Un día
tengo yo que vivir en tierras del Sin Fin.

Voy andando caminando caminando.
Me confundo con el vientre del bosque mordiendo raíces.

Después
hago un filtro de flor de tayá de laguna
y mando llamar a Cobra Norato.

—Quiero contarte una historia.
¿ Vamos a pasear por aquellas islas despejadas?
Supón que hay luz de luna.

La noche llega suavemente.
Las estrellas conversan en voz baja.
Juego entonces a atarle una cuerda al pescuezo
y estrangulo a la bicha.

Ahora sí
me enhebro en esta piel de seda elástica
y salgo a correr mundo.

Voy a visitar a la reina Lucía.
Quiero casarme con su hija.

—Entonces tienes que cerrar los ojos primero.

El sueño ha resbalado por los pesados párpados.
Un suelo de lama roba la fuerza de mis pasos.

II

La sombra ha escondido los árboles.
Sapos bezudos acechan en la oscuridad.
Un pedazo de bosque está aquí castigado.
Los arbolitos se acuchillan en el charco.

Un hilo de agua atrasada lame la lama.

—¡Lo que yo quiero es ver a la hija de la reina Lucia!

Ahora son los ríos ahogados
bebiéndose el camino.
El agua va llorando ahondando ahondando.

Allá adelante
La arena ha conservado las huellas de la hija de la reina Lucía.

—Ahora sí
Voy a ver a la hija de la reina Lucía.

Pero antes hay que pasar por siete puertas.
Ver siete mujeres blancas de vientres deshabitados
guardadas por un yacaré.

Hay que entregar la sombra al bicho del fondo.
Hay que armar gresca con la luna nueva.
Hay que beber tres gotas de sangre.

Bostezan los árboles somnolientos.
Ay que la noche se ha secado. El agua de! río se ha roto.
Yo tengo que irme.

Me hundo sin rumbo en lo hondo del bosque
donde los viejos árboles grávidos dormitan.

De todas partes me llaman:
—¿Donde vas, Cobra Norato?
Tengo aquí tres arbolitos jóvenes esperándote.

—No puedo.
Hoy voy a dormir con la hija de la reina Lucía.

XXXI

Esta es la entrada de la casa de la Boyuna.

Allí abajo hay un tremedal.
Unas arañas peludas están de guardia.
—Con humo de mucura se las amasa.

Me hundo en esta gruta oscura.
El suelo hueco resuena.

Hay fosas con la boca hinchada.
—¿A dónde irá a salir esto?
—Sale a la garganta del Antro.

Allí adelante
por unas aguas embrujadas
está pasando una canoa cargada de esqueletos.

Ay, que el Abuelo-murciélago del mal agüero me ha visto.
Pues disimula, compadre,
Que aquí hay un sitio oscuro donde escondemos.

En este agujero de observación
Podemos ver a la novia de la Culebra Grande.

Compadre, he temblado del susto.
Se me ha cortado la respiración.

Sabes quién es la moza que está allí abajo ...
desnudita como una flor?
—?Es la hija de la reina Lucía!

—Corre de prisa con ella
desnudita como está.
No pierdas tiempo, compadre.

El yacaré está en la boca de! pozo.
Hazle una higa para atontarle.
La Culebra Grande se ha despertado.

—¡Los Cuatro Vientos me ayuden!
Quiero fuerzas para huir.
La Culebra Grande viene-que-viene a cogerme.

Yo-te-cojo. Yo-te-cojo.

—La Sierra del Ronquido se despeña,
corta e! camino detrás de mí.

Yérganse tres muros de espino,
con humos de ouricuri.
—Tira ceniza para atrás para ganar distancia.

Yo-te-cojo. Yo-te-cojo.

Tamacuaré, cuñado mío,
la Culebra Grande viene-que-viene.
Corre imitando mi rastro.
Haz como si fuera yo.
Entrega mi pixé en la casa del Payé-pato.
Tuerce de prisa el camino
que ya viene la Boyuna
como tormenta de piedra.

Viene aplastando bosque.

Uéh!
Ha pasado rompiendo el camino.

Los arbolitos se han quedado con el pescuezo torcido.
Los otros han rodado aplastados con las raíces bocarriba.

El horizonte se ha aplanado.

El viento corrió corrió
iba mordiéndose el rabo.

El Payé-pato, allí adelante, le ha indicado el camino equivocado.

—¿Cobra Norato con una moza?
lba para Belén. lba a casarse.
Culebra Grande salió echando chispas para Belén.

Le dio un escalofrío.

Entó por la alcantarilla de la Catedral
y se quedó con la cabeza desmayada debajo de los pies de Nuestra Señora.

XXXII

— Y ahora, compadre,
me vuelvo para el Sin-Fin.

Me voy a las tierras altas
donde se eleva la sierra,
donde corren los ríos de aguas claras
por bosques de mulungú.

Quiero llevar a mi novia.
Quiero estarcito con ella
en casa donde morar
con puerta azul pequeñita
pintada con un lápiz de color.

Quiero sentir el calor
de su cuerpo de va-y-ven.
Quierito quedarme cerca
cuando la quiero bien bien.

Allí a la sombra del bosque
oír la yurucututú
aguas que pasan cantando
para que nos despertemos.

Y cuando esperando estemos
que otra vez la noche vuelva
historias le contaré
(de las que no dicen nada)
pondré nombres en la arena
para que 105 borre el viento.

(Extraído de la Revista de Cultura Brasileña, t. V; n. 016, Madrid, mar. 1966)
Traducción de Ángel Crespo

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