MARIANO MELGAR


Arequipa, Virreinato del Perú, 1790 - Puno, 1815



¡AY AMOR! DULCE VENENO

¡Ay, amor!, dulce veneno,

ay, tema de mi delirio,

solicitado martirio

y de todos males lleno.


¡Ay, amor! lleno de insultos,
centro de angustias mortales,
donde los bienes son males
y los placeres tumultos.

¡Ay, amor! ladrón casero
de la quietud más estable.
¡Ay, amor, falso y mudable!
¡Ay, que por causa muero!

¡Ay, amor! glorioso infierno
y de infernales injurias,
león de celosas furias,
disfrazado de cordero.

¡Ay, amor!, pero ¿qué digo,
que conociendo quién eres,
abandonando placeres.
soy yo quien a ti te sigo?

YA QUE PARA MÍ NO VIVES

Ya que para mi no vives
Y no te han de ver mis ojos,
Pues te he perdido;
Daré lugar a mis penas
En la triste soledad
En que hoy me miro.

Tú me miras el precepto
De que olvide para siempre
Tus atractivos,
Cuando solo con la muerte
Sepultara esta memoria
En el olvido.
Te llorare eternamente
Como prenda inseparable
Del pecho mío;
Iras impresa en el alma
Dejando mi triste cuerpo


Cadáver frío.

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